Gustavo Santin
Prevalencia por entidad federativa
Para tomar en cuenta. Datos de MOCIBA 2025
¿Todo tiempo pasado fue mejor?
No hagas cosas buenas que parezcan malas
Cartas a Gracia
Estimada Maestra
La nota sería escandalosa, Gracia. Mario Delgado, responsable de la oficina federal de educación, habría entregado 800 millones de pesos para lograr que la Sección 22 levantara la huelga ¿nacional? Para muestra bastaría con un botón.
Salvador García Soto, titular de la columna Serpientes y Escaleras, publicaría el 22 de junio:
«Y un buen ejemplo es el secretario de Educación, Mario Delgado, quien el viernes pasado, en el cierre de la mesa de diálogo y negociación con la CNTE autorizó el pago de 800 millones de pesos para la dirigencia del organismo magisterial, disfrazado de un “bono” para la creación de plazas y pagos a los maestros, a cambio de que la Coordinadora levantara su plantón y pusiera fin a la “huelga nacional” que desquició a la Ciudad de México y a otras ciudades del país por 19 días consecutivos».
Otros medios como Reforma, serían mucho más críticos; aunque otros como La Jornada, abordarían el tema de manera benevolente.
La respuesta a los cuestionamientos por la entrega de los recursos adicionales sería categórica: “No hay ningún recurso para el sindicato (…) no pasa por las manos del sindicato. […] Los recursos existen, pero no son para la CNTE, sino para atender necesidades educativas en estados como Oaxaca, Chiapas y Guerrero”.
Previamente a la salida negociada, la titular del Ejecutivo federal señalaría la existencia de un proceso de negociación en el que participarían autoridades federales, locales y representantes de algunas secciones de la CNTE; conversaciones orientadas presumiblemente, a la atención de demandas específicas del magisterio.
El resultado de las mesas de negociación SEP-CNTE permitiría especular sobre si los proceso de planeación, programación y presupuestación del ejercicio regular al que estaría sujeto el gasto educativo, se haría conforme a la normatividad establecida o si, a contrario sensu, estaría sujeto a los vaivenes políticos; y si los argumentos de Mario Delgado se aceptaran como válidos cuando señalara:
“Los recursos no pasan por las manos del sindicato y que no existe dinero destinado a la CNTE como tal, sino que se trata de presupuesto educativo orientado a cubrir necesidades estructurales: creación de plazas, asignación de horas, regularización de personal y atención al rezago en estados como Oaxaca” [infobae.com].
En todo caso, se destacaría que la participación del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), estaría prevista en el Reglamento de las Condiciones Generales del Personal de la Secretaría de Educación Pública, promulgado el 4 de enero de 1946, documento que de manera explícita señalaría contar con la venia del SNTE, [“y en atención a que, en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 63 del Estatuto aludido, se ha tomado en cuenta la opinión del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación -que es la agrupación gremial legalmente reconocida- el que manifestó su aceptación completa respecto al proyecto que fue sometido a la consideración de este Ejecutivo de mi cargo, he tenido a bien expedir el siguiente Reglamento de las condiciones generales de trabajo del personal de la Secretaría de Educación Pública (rubricado por Manuel Avila Camacho)].
El reglamento estipularía: Artículo 3° La Secretaría y el Sindicato fijarán, de común acuerdo, los asuntos que deban ser gestionados por las representaciones sindicales generales, las parciales y las especiales, como los enumerados por Mario Delgado a guisa de justificación por los 800 millones entregados a la sección 22 de Oaxaca, salvo que la “comisión negociadora” debería ser acreditada por el SNTE [“en cada caso por escrito ante la, Secretaría”] como se establecería en el Artículo 2°, el que adicionalmente permitiría tratar “los asuntos que interesen colectivamente -a todos o a una parte de los trabajadores de Educación Pública- […]”.
Sin embargo, Gracia, los recursos entregados de manera extraordinaria a la Sección 22 no provendrían de la chistera de las autoridades que representarían al gobierno en la comisión negociadora y quienes, en todo caso, tendrían que recurrir a alguna de las partidas presupuestales previstas en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 aprobado por la Cámara de Diputados; aunque la negociación tendría que ser formalizada por el SNTE.
Para evitar suspicacias no bastaría con admitir que […] los recursos existen, pero no son para la CNTE, sino para atender necesidades educativas en estados como Oaxaca, Chiapas y Guerrero”. Resultaría indispensable actuar con rectitud y transparencia en cada etapa de la negociación recordando estimada Maestra, que como bien dice el refrán, “no hagas cosas buenas que parezcan malas”.
ENDUTIH 2025
La Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2025 se rezagaría 41 días en ser publicada, si se tomara en consideración que la ENDUTIH 2024 saldría a la luz el 6 de mayo de 2025. No obstante el retraso, la versión ejecutiva disponible para consulta en la página web permitiría conocer la evolución de los indicadores que la integran enfatizando en aquellos relacionados con el ámbito educativo.
El Capítulo III. Disponibilidad y uso de internet. Personas usuarias de internet, mostraría que el “86.1 % de la población de 6 años y más […] 104.9 millones de personas [serían] usuarias de internet”; 4.7 millones más que en 2024 pero casi 43.5 millones más que las usuarias en 2015.
En tanto que el apartado 2 del mismo capítulo (texto y gráfica 3) permitiría visualizar que el porcentaje de Personas usuarias de internet en los ámbitos urbano y rural (pág. 3) ascenderían, en el primer caso al 88.9 % de las personas de seis años y más con un crecimiento porcentual del 2 % respecto al año anterior; en tanto que en el segundo, a un 75.2 % de la población citada, 6.7 puntos porcentuales (pp) más que en 2024, con un diferencial de 13.7 pp favorable a la población urbana y si bien “la brecha de uso de internet entre el ámbito urbano y el rural disminuyó de 31.9 puntos porcentuales en 2017 a 13.7 en 2025” (gráfica 2, pág 4).
El porcentaje de las Personas usuarias de internet según sexo sería prácticamente la misma (86.6 % hombres y 85.6 % mujeres) con una diferencia de un punto porcentual favorable a los primeros, en tanto que la gráfica 4 modificaría la composición de los grupos de edad respecto a la ENDUTIH 2024, permitiría inferir que los grupos de edad escolar de 6 a 14 años y de 15 a 24 años, incrementarián el uso de internet en 1.1 % y en 0.5 %, respectivamente respecto al año anterior (85.4 % y 97.6 %).
Por su parte, el texto y la gráfica 5 Personas usuarias de internet según lugar de acceso 2015, 2022-2025 (porcentaje) evidenciarían que solo el 16.7 % del total de usuarios se conecta a internet desde la escuela.
El texto y la gráfica 7 Personas usuarias de internet según equipo de conexión 2015, 2022-2025 (porcentaje) mostraría la preferencia de las y los usuarios; 97.3 % utilizaría “teléfono celular inteligente (smartphone)”; 50.0 % “a través de televisor inteligente (smart TV); 36.2 %, mediante computadora; y 7.7 %, por medio de una consola de videojuegos”.
Su uso crecería 23.5 % (celular inteligente), 44.6% (televisor inteligente) 1.6 % (consola de video juego) respecto a 2015, aunque el uso de computadoras decrecería en un 43.5 % respecto al mismo periodo (pág.8).
2 indicadores de los medidos en el texto y la Gráfica 8 Personas usuarias de internet en los ámbitos urbano y rural, según tipo de uso 2025 (porcentaje), podrían vincularse con aspectos educativos. El primero de ellos y el más importante:
“Acceder a contenidos audiovisuales” señalaría que 4 de cada 5 usuarios en el ámbito urbano (81.0 %) lo utilizarían con esa finalidad y que sólo poco más de 3 de cada 5 lo harían en rural (670 %). Por su parte solo poco más 3 de cada 5 (35.7 %) usuarios en el ámbito urbano y 1 de cada 4 (24.1 %) en el ámbito rural accesarían para “leer periódicos, revistas o libros”.
El mapa 1 Personas usuarias de internet según entidad federativa 2025 (porcentaje) permitiría ubicar a Puebla, Veracruz, Tlaxcala y Morelos -entre otros- en el estrato intermedio del porcentaje de personas usuarias (80.1 % a 90.0 %) y a Oaxaca y Chiapas, en el estrato bajo (menor que 80.0 %) y, por su parte el mapa 2 Hogares con internet según entidad federativa 2025 (porcentaje) evidenciaría la ubicación de Puebla en el estrato 2 de 4 (80.1 % a 90.0 %) que compartiría con Tlaxcala.
Veracruz, Guerrero y Oaxaca se ubicarían en el estrato 3 y Chiapas en el 4 (pág. 12). El texto y la gráfica 13 Personas usuarias de teléfono celular según sexo 2015, 2022-2025 (porcentajes) establecerían la media del indicador en 84.5% y de los que corresponderían el 84.8% a hombres y el 84.3% a mujeres.
El texto del indicador Hogares con internet según entidad federativa y el mapa 2 Hogares con internet según entidad federativa 2025 (porcentaje) ubicarían a Puebla en el estrato 2 de 5 (80.1% 90.0%), en tanto que Guerrero, Veracruz y Oaxaca estarían posicionados en el estrato 4 de 5 (60.1% a 70.0%) y Chiapas en la casilla 5/5 (50.1%-60.0%).
Sin embargo, Gracia, el análisis comparado de fuentes oficiales mostraría que la medición de las condiciones para el uso pedagógico de tecnologías de la información en las escuelas presenta limitaciones estructurales.
Por un lado, la información derivada del Formato 911, otrora sistematizada por la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) permitiría identificar elementos clave de la oferta educativa, tales como la disponibilidad de computadoras y conectividad con fines pedagógicos, así como la existencia de docentes en el campo de tecnología.
Por otro lado, los indicadores asociados al Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, 2024, contenidos en las estadísticas educativas oficiales, se concentrarían en las condiciones básicas de infraestructura y equipamiento escolar, sin incorporar variables relativas a las capacidades docentes especializadas en el uso de tecnologías.
Finalmente Gracia, la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) aportaría información relevante sobre el acceso y uso de TICs en la población, pero carecería de un vínculo directo con las condiciones institucionales de los planteles escolares.
En conjunto, estas diferencias evidenciarían una fragmentación en la medición del ecosistema digital educativo: mientras algunas fuentes capturarían la disponibilidad de recursos, otras reflejarían las condiciones de acceso de los usuarios, sin que existiera una integración plena que permitiera evaluar simultáneamente la infraestructura, la conectividad y las capacidades pedagógicas.
En este contexto, se volvería necesario avanzar hacia esquemas de integración estadística que vincularan estas dimensiones, a fin de contar con indicadores más robustos que orientaran la toma de decisiones en materia de inclusión digital educativa.
Se que estarías de acuerdo con la máxima popular que señalaría que “no se puede ver el bosque si sólo se miran los árboles”, por lo que resulta indispensable avanzar hacia una visión integral que articule las distintas fuentes de información disponibles.
Numeralia sobre la huelga de la CNTE al 11 de junio
Cartas a Gracia
Estimada Maestra
Numeralia de la huelga de la CNTE (México, 2026)
Inicio informal del paro nacional: 25 de mayo 2026 (21 días)
Inicio formal del paro nacional: 1 de junio de 2026 (15 días) [infobae.com]
Tipo de paro: indefinido [elpais.com]
Maestros movilizados: 88 000 docentes [excelsior.com.mx]
Base potencial de la CNTE: entre 350 000 y 500 000 afiliados [es.wikipedia.org]
Manifestación central en CDMX: más de 10,000 docentes en marcha inicial [es.wikipedia.org]
Estados con presencia activa: al menos 10 entidades [nmas.com.mx]
Escuelas cerradas (junio 2026): 17 000 a 17 471 planteles [excelsior.com.mx]
Alumnos sin clases: 1 39 a 1 41 millones de estudiantes [alzavoz.com], [zetatijuana.com]
Proporción nacional afectada: 6.8% de la matrícula; 8-9% de las escuelas públicas
[alzavoz.com]
Referencia comparativa:
En 2025, el paro afectó a 1.2 millones de alumnos y ~20,000 escuelas [unotv.com];
Concentración principal
Estados más afectados (núcleo del conflicto)
Oaxaca: 10 653 escuelas cerradas; 734 000 alumnos sin clases 49 500 docentes movilizados y hasta 92% de la matrícula sin clases [informador.mx]
Chiapas: 2 392 escuelas; 261 000 alumnos afectados [informador.mx]
Zacatecas: 2 081 escuelas; 217 000 alumnos [informador.mx]
Guerrero: 1 380 escuelas; 117 000 alumnos [alzavoz.com]
Michoacán: 767 escuelas; 54 000 alumnos [alzavoz.com]
Estados con menor presencia
CDMX, Edomex, Veracruz, Yucatán, Baja California, Hidalgo [nmas.com.mx]
Capacidad de movilización y presión
Plantón permanente: zonas aledañas al Zócalo de CDMX [imagendeveracruz.mx]
Megamarcha inicial: del Ángel al Centro Histórico al Zócalo. De la CDMX[infobae.com]
Bloqueos estratégicos:
Paseo de la Reforma CDMX, Insurgentes, Avenida Juarez, Calzada de Tlalpan
Dependencias federales en CDMX
Accesos y vialidades clave CDMX carretera México Puebla; carretera México Cuernavaca [razon.com.mx]
Acciones locales intensas:
Toma de aeropuertos (Oaxaca); Chiapas
Ocupación de plazas y oficinas públicas [liderempresarial.com];
Impacto sectorial y sistémico
Nivel educativo afectado: principalmente educación básica (preescolar, primaria, secundaria) [nmas.com.mx]
Cobertura desigual:
No hay suspensión oficial nacional; depende de adhesión local [liderempresarial.com]
Momento crítico:
Últimas semanas del ciclo escolar 2025–2026 [excelsior.com.mx]
Demandas (numeralia política)
Pliego petitorio: hasta 79 demandas formales [liderempresarial.com]
Principales exigencias:
100% aumento salarial
Abrogación de Ley ISSSTE 2007
Eliminación de reformas educativas
Sistema de pensiones solidario [razon.com.mx]
Dimensión histórica (referencia)
Fundación: 1979 [es.wikipedia.org]
Duración típica de paros recientes:
2016: ~3 meses
2024: ~27 días
2025: ~2–3 semanas
2026: indefinido (en curso) [zocalo.com.mx]
Numeralia de incidentes por estado y actores involucrados
Baja California
2 tomas de garitas (normalistas/grupos de protesta)
1 bloqueo vial (manifestantes)
Chiapas (Tuxtla Gutiérrez)
1 quema de llantas en aeropuerto (normalistas, CNTE)
2 bloqueos viales (normalistas/manifestantes CNTE)
1 toma de garita (normalistas)
Oaxaca (Mitla y zona centro)
3 bloqueos carreteros (normalistas/organizaciones sociales)
1 toma de caseta (manifestantes)
1 interrupción de vía ferroviaria (grupos de protesta)
Ciudad de México (Centro Histórico)
1 enfrentamiento en Plaza de Santo Domingo (comerciantes ambulantes vs. normalistas Ayotzinapa)
Marcha del 11 de junio (desglose):
1 movilización principal (normalistas+aliados: organizaciones sociales, colectivas y sindicatos)
1 enfrentamiento (policías vs. bloque negro)
N´ afectaciones a vialidades primarias (manifestantes)
N´ pintas/daños a inmuebles incluida SEP (CNTE/ manifestantes)
Michoacán
2 retenciones de vehículos (normalistas)
1 quema de unidad (grupos de protesta)
1 bloqueo carretero (normalistas/manifestantes)
Guerrero
Secuestros de autobuses (normalistas Ayotzinapa)
Bloqueos carreteros (normalistas/organizaciones sociales)
1 toma de caseta (manifestantes).
Receso del movimiento de huelga: entre el 12 y 15 de junio.
Cerco a la ciudad, pero no al sistema educativo
Cartas a Gracia
Estimada Maestra:
Las imágenes de los enfrentamientos resultarían espectaculares si no fuera porque, lejos de presenciar una película de acción, se estaría ante la transmisión en vivo de marchas, plantones y zafarranchos entre contingentes de maestras y maestros, por un lado, y policías de la Ciudad de México, por el otro. En el epicentro de estos escarceos se disputarían tanto el control del espacio público como la narrativa del conflicto, Gracia.
Cumpliendo sus advertencias, contingentes provenientes de Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Michoacán y otras entidades arribarían a la capital de la República el lunes 1 de junio; sumándose a sus compañeras y compañeros de la Sección 22 de la CNTE.
Impedidos de llegar al Zócalo capitalino, establecerían plantones en las calles 5 de Mayo, Donceles, 20 de Noviembre y Tacuba, entre otras, y -como señalaría uno de sus voceros- “cercarían el cerco”.
Marcharían diariamente, mientras una comisión sostendría reuniones con Mario Delgado, Rosa Icela Rodríguez y Martí Batres, titulares de Educación, Gobernación y del ISSSTE, respectivamente, sin que, según los dirigentes, se obtuvieran resultados favorables, aunque para el día jueves el “gobierno propon[dría] una aseguradora para administrar las pensiones” (La Jornada, viernes 5, pág. 1).
Las imágenes mostrarían tanto la dinámica de los contingentes como la gradual radicalización de algunos grupos. Destacarían episodios como el intento de derribar las vallas que reservarían espacios para el FAN FEST del mundial futbolero, bajo el argumento de que se trataría de un espacio público; los bloqueos en el aeropuerto de Oaxaca, carreteras y casetas de cobro; la toma de instalaciones estratégicas; los daños en oficinas públicas como la Torre del Bienestar y dependencias de la SEP (Av. Universidad); así como la confrontación con fuerzas de seguridad que utilizarían gases y polvo de extintores, con saldo de dos maestros heridos y afectaciones económicas en amplios sectores dedicados en el Centro Histórico de la CDMX y lo mismo que de Oaxaca capital.
El martes 2 de junio se registraría la vandalización de figuras alusivas al torneo futbolero que iniciaría el día jueves 11, mientras pequeños y medianos comerciantes denunciarían pérdidas derivadas del cierre de calles y la instalación de cercos metálicos ordenados por las autoridades capitalinas, lo que incluso motivaría protestas de los comerciantes afectados, para lograr su apertura parcial, cuestión que lograrían.
Los enfrentamientos entre los actores involucrados se trasladarían tanto a las calles como a los medios de comunicación incluida la Mañanera del Pueblo y redes sociales. En tanto, los terceros afectados -niñas, niños, adolescentes, familias y comerciantes- permanecerían como espectadores de un conflicto que impactaría diversas entidades, incluyendo la Ciudad de México y Chilpancingo, Guerrero, donde se registraría la vandalización de al menos doce vehículos y daños a instalaciones educativas.
A pesar de la tensión, los llamados al diálogo se harían públicos a través de distintos canales, incluyendo el Boletín 188 de la Secretaría de Educación Pública, en el que se reiteraría la disposición a un diálogo respetuoso con la CNTE. No obstante, la dirigencia magisterial mantendría la expectativa de una interlocución directa con la titular del Ejecutivo federal.
Con el paso de los días -y particularmente durante las jornadas del jueves el conflicto dejaría de ser un episodio de irrupción para convertirse en un proceso de desgaste sostenido. Las movilizaciones se mantendrían, los plantones se consolidarían y las afectaciones urbanas continuarían sin que se vislumbraran avances sustantivos en la negociación.
La persistencia de bloqueos, la afectación a la actividad comercial y la continuidad de la suspensión de clases en regiones específicas comenzarían a trasladar el conflicto del terreno de la presión política al de la fatiga social, donde la prolongación empiezaría a erosionar legitimidades y pondría en duda la realización del primer partido.
Un corte de estos días permitiría distinguir con mayor claridad que el impacto del movimiento no sería homogéneo. Más allá del carácter nacional proclamado, la huelga presentaría efectos concentrados en entidades con presencia histórica de la CNTE: Oaxaca (Sección 22), Chiapas (Sección 7), Guerrero (Sección 14), Michoacán (Sección XVIII), la Ciudad de México (Sección 9) y, en menor medida, Zacatecas (Sección 34 y 58), Veracruz (Sec. 32 / MMPV), Hidalgo (Sec. 15), Yucatán (Sec. 33) y Baja California (Sec. 2).
En términos educativos, el movimiento habría afectado entre 8 y 11% de las escuelas de educación básica del país, con impacto directo en dos o tres millones de estudiantes, particularmente en zonas de mayor vulnerabilidad. Este dato cobraría relevancia al contrastarse con la información previa al conflicto: según la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) del INEGI, publicada el 25 de mayo, el 84.9 % de la población usuaria reportaría el cumplimiento del calendario escolar, lo que ubicaría a la huelga no como resultado de un colapso sistémico, sino como un conflicto de carácter estructural.
La información disponible, Gracia, permitiría realizar un balance preliminar: el impacto de la huelga habría sido territorialmente acotado, pero socialmente creciente. La interrupción de clases se concentraría en regiones específicas, mientras que las afectaciones urbanas -bloqueos, actos de vandalismo y tensiones con la población- ampliarían progresivamente el costo del conflicto más allá del ámbito educativo, trasladándolo al conjunto de la vida social, donde sus efectos se acumularían, sobre todo, en quienes no participarían en él.
Y así, Gracia, lo que habría comenzado como una demostración de fuerza terminaría por instalarse como un ejercicio de resistencia cuyo costo ya no sólo se mediría en calles tomadas, sino en el tiempo que la algunas escuelas dejarían de ser escuelas.
Los chamaquearon por enésima vez
Cartas a Gracia
Estimada Maestra:
La ciudadanía de la Ciudad de México tendría que reconocer que la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) la chamaquearía por enésima vez, al adelantar ocho días el inicio de la llamada “huelga nacional”, no obstante y por excepción, la marcha del Ángel de la Independencia al Zócalo capitalino sería contenida en las calles de Bolívar y 5 de Mayo, a unas cuantas cuadras de su destino, por quienes en otras ocasiones escoltarían a los contingentes para garantizar su seguridad.
El episodio derivaría en un forcejeo con cuerpos de seguridad, que utilizarían -presuntamente- polvo de extintores para contener a los manifestantes. Más tarde, las y los trabajadores de la educación provenientes de Oaxaca instalarían un plantón en la calle 5 de Mayo.
La insatisfacción expresada por las y los docentes que participarían en el plantón de la Ciudad de México -y que se replicaría en otras entidades- generaría una cadena de afectaciones que terminaría impactando al estudiantado y a la sociedad civil.
La suspensión de clases, la toma de plazas públicas, instalaciones gubernamentales y negocios privados, casetas y bloqueos carreteros provocarían reacciones adversas, como ocurriría en el municipio de Mitla, Oaxaca. Sin embargo, más allá de estas expresiones de conflicto, el movimiento magisterial pondría sobre la mesa la inconformidad de maestras y maestros, con las condiciones generales de trabajo y con la forma en que, a su juicio, serían tratados por sus patrones.
La Ley del ISSSTE de 2007, que afectaría particularmente a las y los docentes con menos de 17 años de antigüedad, incorporados al servicio profesional docente a partir del ciclo escolar 2008‑2009 sería, con el rechazo a la reforma neoliberal, el epicentro de su movilización.
Esta legislación sustituiría el “sistema solidario de pensiones -financiado con aportaciones de trabajadores activos y del Estado, y vinculado al último salario o a un promedio- por un esquema de cuentas individuales administradas por un AFORE, en el que el monto de la pensión depende del ahorro acumulado y su rendimiento”. El cambio trasladaría el riesgo del retiro a los trabajadores y profundizaría la incertidumbre sobre una jubilación digna; así sucedería con los trabajadores del Instituto Mexicano de Seguro Social.
A estas inconformidades se sumarían otras quejas recurrentes de las y los docentes: el rechazo a un incremento salarial que contemplaría sólo 4% al salario base y 5% a prestaciones; la sobrecarga burocrática que no se reconocería como tiempo efectivo de trabajo; los programas especiales que aumentarían las tareas sin acompañamiento ni personal suficiente; la falta de docentes especializados; los largos traslados entre casa y escuela; lo mismo que el acarreo político‑sindical para respaldar causas que no siempre coinciden con las convicciones del magisterio, pero que otorgan puntos ante las dirigencias sindicales.

La insatisfacción docente encontraría eco, aunque no necesariamente justificación, en la percepción social sobre la educación pública. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) 2025, publicada por el INEGI el 21 de mayo de 2026, el 69% de la población usuaria de la educación pública obligatoria se declararía satisfecha con el servicio (poco menos de 2 de cada 3); sin embargo, el 84.9% afirmaría que se cumpliría con los días de clase. Esta diferencia sería reveladora: aún en contextos de insatisfacción, la continuidad escolar seguiría siendo un valor central para las familias, lo que acotaría territorial y socialmente la legitimidad de las huelgas y paros prolongados.
Al final, el adelanto de la huelga, la confrontación en las calles y la reiteración de agravios laborales dejarían una escena conocida: mucha visibilidad, poco avance sustantivo y un impacto directo en estudiantes y familias que no participarían en la disputa. Las cifras mostrarían que, pese a la insatisfacción existente, la mayoría valoraría la continuidad escolar por encima del conflicto.
En ese contexto, el magisterio disidente volvería a tensar la cuerda sin modificar las reglas del juego, trasladando el costo a terceros al tiempo en el que la declaración de la lideresa de la sección 22 reconocería en entrevista transmitida en medios, el talante político del movimiento de la CNTE. Porque, como dice el refrán, el que mucho corre, pronto se cansa, Gracia.
Tras el dislate secretarial, adelanto de la huelga nacional
Cartas a Gracia
Estimada Maestra:
Tras el dislate del titular del despacho educativo, parecería que las cosas en este sector regresarían al estado que guardaban antes del anuncio de la conclusión anticipada del calendario escolar.
Como se comentaría previamente y tras las opiniones contrarias a la medida, el titular del despacho educativo federal anunciaría el restablecimiento de la fecha original, prevista para en la conclusión del ciclo escolar 2025‑2026 (DOF. Acuerdo número 18/06/25).
En consecuencia, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) dejaría sin efecto el rechazo a la medida anunciada por el presidente de la CONAEDU y, para no quedarse atrás, señalaría que la “huelga nacional” se adelantaría al 1 de junio; once días antes del inicio de torneo futbolero.
Por su parte, el SNTE dejaría de festinar en redes sociales, el adelanto de la conclusión del ciclo escolar que habría pretendido presentar como una conquista sindical; en tanto que en ese lapso las autoridades educativas federales, anunciarían el incremento salarial otorgado a las maestras y maestros del país.
El adelanto de la huelga nacional se plasmaría en el boletín digital de la Sección 22, documento que recogería los acuerdos de la Asamblea Nacional Representativa realizada el 16 de mayo pasado en la Ciudad de México y de la cual destacarían los siguientes puntos:
- “Estallar la huelga nacional de la CNTE para la solución de las demandas centrales el 1° de junio de 2026, con la instalación del campamento nacional en la Ciudad de México.
- Realizar una marcha del Ángel de la Independencia al Zócalo el 1° de junio y, al término del mitin político, instalar un plantón en el Zócalo capitalino.
- Priorizar la Mesa Nacional de la Comisión Nacional Única Negociadora con la Presidenta, antes de plantear mesas tripartitas en los estados.
- Definir el menú de acciones de la huelga nacional en la próxima Asamblea Nacional Representativa, como instancia de toma de decisiones de la CNTE.
- Emitir un pronunciamiento frente a las respuestas del Gobierno Federal al pliego petitorio, las cuales se declaran nulas por no atender las demandas centrales.
- Deslindarse del oportunismo de Marx Arriaga y de los comités de defensa de la Nueva Escuela Mexicana.
- Exigir la destitución de Alfonso Cepeda Salas como dirigente del SNTE, al considerarlo en estado de ilegalidad y ajeno a los intereses del magisterio nacional”.
Al reivindicar sus banderas históricas -la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, el retorno al esquema solidario de pensiones y el fin de la reforma educativa de corte neoliberal, entre otras- la CNTE apostaría más que a la fuerza organizativa que mantendría en las entidades donde sería mayoritaria (Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán y la Ciudad de México) y a las zonas o localidades en las que su crecimiento habría sido desigual y minoritario, al escaparate político derivado de la coyuntura mundialista y la coincidencia con las demandas de otros movimientos sociales con los que mantendría una alianza política -transportistas y productores agrícolas- que actualmente se confrontarían con la administración pública.
El derecho de huelga del magisterio sería incuestionable en el plano laboral, pero no en el plano constitucional. Cuando su ejercicio implicaría la interrupción prolongada un servicio público vinculado directamente con el derecho humano a la educación que vulneraría el interés superior de niñas, niños y adolescentes, encontraría límites claros.
La experiencia reciente demostraría que estas huelgas no sólo fracasarían en alcanzar sus objetivos estructurales, sino que trasladarían el costo del conflicto a quienes no participarían en él: las infancias y juventudes del país (incluidos sectores vulnerables de la sociedad). En ese punto, la protesta dejaría de ser un instrumento legítimo de presión para convertirse en un factor adicional de exclusión educativa
El episodio del calendario escolar dejaría al descubierto no solo un error de conducción administrativa, sino una fragilidad institucional más profunda. El anuncio precipitado, la rectificación forzada y la presión sindical posterior evidenciarían que una decisión con impacto nacional podría quedar atrapada entre la improvisación, la coyuntura política y el conflicto gremial.
Mientras tanto, el derecho a la educación y el interés superior de la niñez permanecerían como variables secundarias en una disputa que no les pertenecería. El problema no sería únicamente el adelanto fallido del calendario, sino un diseño normativo que concentraría la decisión y obligaría a corregirla sólo cuando el costo político se volvería insostenible. Porque, dice bien el refrán, del dicho al hecho hay mucho trecho, mientras que las obras de infraestructura de la ciudad de México comprometidas, quedan en entredicho.









