CONAEDU

Tras el dislate secretarial, adelanto de la huelga nacional

Cartas a Gracia
Estimada Maestra:

Tras el dislate del titular del despacho educativo, parecería que las cosas en este sector regresarían al estado que guardaban antes del anuncio de la conclusión anticipada del calendario escolar.

Como se comentaría previamente y tras las opiniones contrarias a la medida, el titular del despacho educativo federal anunciaría el restablecimiento de la fecha original, prevista para en la conclusión del ciclo escolar 2025‑2026 (DOF. Acuerdo número 18/06/25).

En consecuencia, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) dejaría sin efecto el rechazo a la medida anunciada por el presidente de la CONAEDU y, para no quedarse atrás, señalaría que la “huelga nacional” se adelantaría al 1 de junio; once días antes del inicio de torneo futbolero.

Por su parte, el SNTE dejaría de festinar en redes sociales, el adelanto de la conclusión del ciclo escolar que habría pretendido presentar como una conquista sindical; en tanto que en ese lapso las autoridades educativas federales, anunciarían el incremento salarial otorgado a las maestras y maestros del país.

El adelanto de la huelga nacional se plasmaría en el boletín digital de la Sección 22, documento que recogería los acuerdos de la Asamblea Nacional Representativa realizada el 16 de mayo pasado en la Ciudad de México y de la cual destacarían los siguientes puntos:

 

  • “Estallar la huelga nacional de la CNTE para la solución de las demandas centrales el 1° de junio de 2026, con la instalación del campamento nacional en la Ciudad de México.
  • Realizar una marcha del Ángel de la Independencia al Zócalo el 1° de junio y, al término del mitin político, instalar un plantón en el Zócalo capitalino.
  • Priorizar la Mesa Nacional de la Comisión Nacional Única Negociadora con la Presidenta, antes de plantear mesas tripartitas en los estados.
  • Definir el menú de acciones de la huelga nacional en la próxima Asamblea Nacional Representativa, como instancia de toma de decisiones de la CNTE.
  • Emitir un pronunciamiento frente a las respuestas del Gobierno Federal al pliego petitorio, las cuales se declaran nulas por no atender las demandas centrales.
  • Deslindarse del oportunismo de Marx Arriaga y de los comités de defensa de la Nueva Escuela Mexicana.
  • Exigir la destitución de Alfonso Cepeda Salas como dirigente del SNTE, al considerarlo en estado de ilegalidad y ajeno a los intereses del magisterio nacional”.

 

Al reivindicar sus banderas históricas -la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, el retorno al esquema solidario de pensiones y el fin de la reforma educativa de corte neoliberal, entre otras- la CNTE apostaría más que a la fuerza organizativa que mantendría en las entidades donde sería mayoritaria (Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán y la Ciudad de México) y a las zonas o localidades en las que su crecimiento habría sido desigual y minoritario, al escaparate político derivado de la coyuntura mundialista y la coincidencia con las demandas de otros movimientos sociales con los que mantendría una alianza política -transportistas y productores agrícolas- que actualmente se confrontarían con la administración pública.

El derecho de huelga del magisterio sería incuestionable en el plano laboral, pero no en el plano constitucional. Cuando su ejercicio implicaría la interrupción prolongada un servicio público vinculado directamente con el derecho humano a la educación que vulneraría el interés superior de niñas, niños y adolescentes, encontraría límites claros.

La experiencia reciente demostraría que estas huelgas no sólo fracasarían en alcanzar sus objetivos estructurales, sino que trasladarían el costo del conflicto a quienes no participarían en él: las infancias y juventudes del país (incluidos sectores vulnerables de la sociedad). En ese punto, la protesta dejaría de ser un instrumento legítimo de presión para convertirse en un factor adicional de exclusión educativa

El episodio del calendario escolar dejaría al descubierto no solo un error de conducción administrativa, sino una fragilidad institucional más profunda. El anuncio precipitado, la rectificación forzada y la presión sindical posterior evidenciarían que una decisión con impacto nacional podría quedar atrapada entre la improvisación, la coyuntura política y el conflicto gremial.

Mientras tanto, el derecho a la educación y el interés superior de la niñez permanecerían como variables secundarias en una disputa que no les pertenecería. El problema no sería únicamente el adelanto fallido del calendario, sino un diseño normativo que concentraría la decisión y obligaría a corregirla sólo cuando el costo político se volvería insostenible. Porque, dice bien el refrán, del dicho al hecho hay mucho trecho, mientras que las obras de infraestructura de la ciudad de México comprometidas, quedan en entredicho.

Bachilleratos agraciados

Cartas a Gracia
El Boletín 29Ciberseguridad, sustentabilidad, IA, nanotecnología y producción digitalcarreras estratégicas para el Edomex: Mario Delgado, publicado el lunes 18 de enero, anunciaría adicionalmente “la construcción de tres bachilleratos tecnológicos y la habilitación de cinco ciberbachilleratos [que incorporarían], a su oferta formativa nuevas carreras que responden a las necesidades del espectro nacional y vinculadas con la inteligencia artificial, la ciberseguridad, el urbanismo y el desarrollo sustentable, la logística, la enfermería, la nanotecnología y la producción digital.

Con esta nueva infraestructura se generaron 8 mil 910 nuevos lugares mediante la construcción de seis bachilleratos tecnológicos y la realización de seis reconversiones, con el apoyo de la administración de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, con impacto directo en los municipios de Chalco, Chimalhuacán, Ecatepec, Ixtapaluca, Nezahualcóyotl y Texcoco”.

La prospectiva educativa evidenciaría un futuro luminoso para la educación media superior, Gracia; siempre y cuando, las declaraciones llegasen a feliz término. Todo parecería indicar un futuro promisorio por lo menos, para los nuevos bachilleratos tecnológicos, los ciberbachilleratos y las secundarias reconvertidas en bachilleratos vespertinos que pronto se convertirían en una manzana de discordia; no obstante, la rezagada Tabla 6.2a

Escuelas primarias, secundarias, y planteles de Educación Media Superior por entidad federativa según disponibilidad de servicios básicos (2018-2019 a 2021-2022), publicada por la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (CONAEDU) señalaría que en el ciclo 2021-2022 el 64.8% disponía de ellos. En Puebla y en el ciclo escolar de referencia, el 72.9 % de los planteles escolares contaría con ellos; 8.1 puntos porcentuales más que el promedio nacional. En tanto que en Oaxaca el porcentaje descendería al 34.6 %, que equivaldría a una de cada tres escuelas.

La Tabla 6.2 Escuelas y planteles por nivel, tipo de servicio y mantenimiento según disponibilidad de servicios básico (2021-2023) elaborado a partir de una muestra constituida por 18 048 escuelas, reportaría que 11 410, el 63.2% de las “Escuelas [contarían] con servicios básicos completos”; 15 251 de ellas, el 84.5 %, dispondría de electricidad; 12 912, el 71.5 %, con agua potable; 13 943, el 77.3 %, con servicio de lavado de manos; 16 615, el 92.1 % del total, con sanitarios [de ellos 14 874, el 82.4% tendrían el carácter de independientes y 3 311, el 18.3 %, la de mixtos; ambas categorías calculadas a partir del total (16 615 sanitarios)].

El cuadro y las gráficas Servicios básicos, infraestructura y equipamiento escolar, indicadores del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, publicado por el anuario Principales Cifras del Sistema Educativo Mexicano 2024-2025 a cargo de la Dirección General de Planeación mostraría que, de las 21 175 escuelas de educación media superior  [14 745 públicas + 6 430 privadas] el 93.2 % de las públicas y el 92.2 % de las privadas contarían con electricidad; 75.7 % públicas y 73.9 % privadas con computadoras; 56.9 % públicas y 50.7 % privadas con Conexión e Internet; 40.8 % públicas y 43.7% privadas con infraestructura adaptada para discapacidad; 1.5 % públicas y 1.9 % privadas con materiales adaptados para discapacidad; 78.7 % públicas y 77.1% privadas contarían con agua potable; 81.8% públicas y 80.8 % privadas dispondrían de lavabo de manos; 86.2 % públicas y 86.5 % privadas contarían con sanitarios independientes y, finalmente, 16.6 % y 17.8 % contarían con sanitarios mixtos.

Gracia, quizá el porvenir de la Educación Media Superior esté ya escrito en boletines y conferencias; pero, la realidad -esa que se mide con agua que no llega, luz que se va y sanitarios que fallan- seguiría esperando.

“Ojalá” que estas nuevas escuelas, tan celebradas en discursos, no terminen repitiendo la vieja historia de promesas sin mantenimiento y aulas sin servicios; porque, al final, ningún bachillerato será realmente “estratégico” si el futuro de sus estudiantes depende todavía de cargar cubetas, improvisar conexiones o estudiar a contraluz o de aportaciones voluntarias –obligatorias- que hacen madres y padres de familia.

Recordarías que grosso modo, el 36.6 % de los planteles de Educación Media Superior carecerían de alguno de estos servicios; situación que se agudizaría alrededor de 9 puntos porcentuales entre el subsistema estatal y el federal, y por si fuera poco, las carencias serían mayores en zonas rurales y marginadas que en las zonas citadinas, según hallazgos de MEJOREDU. Recuerda, Gracia que “lo que se cuida, crece; lo que se descuida, se pierde.”

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