docentes

Bienestar docente

Cartas a Gracia
Apreciada Maestra:

Mario Delgado insistiría, por tercera vez, mediante el Boletín [SEP] 138. Avanza la transformación educativa con Federación y estados en infraestructura, becas y bienestar docente, publicado el 16 de abril cuando señalaría:

“Inversión histórica en infraestructura educativa, equipamiento y reconstrucción de planteles en todo el país, informó el titular de la SEP” [y como ejemplo de lo que realizarían, mencionaría]. Aguascalientes nuevos laboratorios científicos; Baja California Sur fortalecimiento de la infraestructura en educación inicial; Campeche, 187 mdp en equipamiento escolar; Chiapas se invirtieron más de 12 mmdp para fortalecer la educación.

“Chihuahua se asignaron plazas docentes y directivas; Colima rehabilitación [de escuelas] tras fenómenos naturales; Guerrero […] 29 mmdp de apoyos a escuelas afectadas por fenómenos climatológicos; Hidalgo, equipamiento tecnológico a docentes y planteles; Jalisco se alcanzaron más de 500 mil registros en programas de becas; Michoacán [plantel de la] Universidad Rosario Castellanos (UNRC); Nayarit, se construyen nuevos espacios educativos; Nuevo León se benefició a más de 140 mil estudiantes con becas; Oaxaca, se reconstruyen escuelas afectadas por sismos; Puebla se implementaron campañas masivas de vacunación.

“Quintana Roo [fortalecimiento del] equipamiento de planteles; San Luis Potosí avance en el proceso de federalización y homologación del nivel de Telesecundaria; Sinaloa proyecta la construcción de nuevas preparatorias; Sonora se incrementa el presupuesto de becas a nivel histórico; Tabasco entrega de tabletas electrónicas a estudiantes; Tamaulipas, avance en asignación de plazas docentes; Tlaxcala se construye nueva infraestructura educativa; en Veracruz se mantiene la dispersión de becas; Yucatán se invierte en modernización de planteles; y en Zacatecas impulsa la creación de la UNRC”. Tópicos en los que se mezclarían acciones de chile, dulce y manteca.

Mientras tanto, Gracia, para no abundar en el tema infraestructura y aprovechando la mención de bienestar docente, la Carta a Gracia revisaría tanto el cuadro Escuelas multigrado y unitarias y la gráfica Porcentaje de alumnos y escuelas respecto al total de educación primaria (Multigrado + Unitaria) que se presenta en la página 47 del anuario Principales Cifras del Sistema Educativo Mexicano y que indicaría la existencia de una ventana de oportunidad para mejorar la infraestructura educativa y el fortalecimiento de la planta docente en 1 de cada 2 escuelas públicas de educación primaria que ascenderían al número de 47 780 (49.6%) y que atendería a 1 905 106  del total nacional (14.8%).

En tanto el cuadro Sistema educativo nacional. Ciclo Escolar 2024-2025. Tipo Educativo: educación básica; control: todos; entidad: todas del Sistema interactivo de consulta de estadística educativa, que ampliaría la ventana de oportunidad para el Gobierno de la República y de la misma manera para las entidades federativas, redundantes en la mejora del bienestar para las y los maestros y las comunidades escolares.

El cuadro reportaría 231 913 escuelas de educación básica; 23 358 341 alumnos; 1 237 782 docentes (881 576 mujeres <71.22%> y 356 206 hombres); 112 324 docentes de educación física; 53 341 docentes de educación artística; 48 719 docentes de educación tecnológica; 71 339 docentes de idiomas; 81,771 directivos con grupo; 106 263 directivos sin grupo; 1 077 475.

De esas cifras destacaría los siguientes porcentajes: solo existiría menos de 1 docente de educación física por cada 2 escuelas (48.43%); menos de 1 docente de educación artística (23.0%) por cada 4 escuelas; poco más de 1 docente de educación tecnológica (21.0%) por cada 5 escuelas; poco menos de 1 docente de idiomas (30.76%) por cada 3 escuelas; 1 docente de cada 3 (35.35%) comparten sus actividades frente a grupo con la responsabilidad de la conducción de la dirección escolar del plantel (director comisionado).

El renglón Puebla de este cuadro mostraría la existencia de 12 275 escuelas; 1 339 162 alumnos; 62 964 docentes (47 612 mujeres <75.61%> y 15 352 hombres) ; 3 754 docentes de educación física; 1 655 docentes de educación artística; 1 787 docentes de educación tecnológica 14%; 2 197 docentes de idiomas; 5 412 directivos con grupo; datos que permitirían establecer una relación de poco menos de 1 docentes de educación física (30.58%) por escuela, menor que la nacional en 17.85 puntos porcentuales; poco más de 1 docente de educación artística por cada 10 escuelas (13.48%), inferior en 9.52 puntos porcentuales al promedio nacional; poco menos de 1.5 docentes de educación tecnológica (14.55%) por cada 10 escuelas; poco menos de 1 docente de idiomas (17.89%) por cada 5 escuelas y distante del promedio nacional en 12.87 puntos porcentuales; poco menos de 1 docente de cada 2 (44.08%) comparten sus actividades frente a grupo con la responsabilidad de la conducción de la dirección escolar de1 plantel (director comisionado) promedio superior al nacional en 8.73 puntos porcentuales.

No obstante Gracia, solo las y los docentes que han laborado en una escuela de organización incompleta, sabrían que el león no es como lo pintan; es peor, que no tendrían únicamente que avocarse a la atención de las y los alumnos de diferentes grados académicos, suplir la inexistencia de docentes regulares y de especialistas en tecnologías, artísticas, educación física e inglés, contemplados en las estadísticas oficiales convirtiéndose en todólogos; sus labores cotidianas irían acompañadas del llenado de la documentación, atención a la supervisión, visitas a las oficinas administrativas y atención a madres y padres de familia.

Esta sobrecarga no sólo limitaría la posibilidad de una educación integral, sino que atentaría directamente contra su bienestar y su salud mental y trasladaría al esfuerzo individual, lo que debería ser una responsabilidad institucional. De ellos se podría decir estimada Maestra: docente que mucho abarca, poco rinde.

Reflexiones

Cartas a Gracia
Estimada Maestra:

El asesinato de las docentes ocurrido en una escuela particular de Lázaro Cárdenas, Michoacán, lo mismo que los movimientos magisteriales realizados por trabajadores de la educación -rutinariamente- sin importar afectaciones a terceros, incluidos niñas, niños y adolescentes, presupondrían la ruptura de las condiciones de normalidad que deberían reinar en un sector estratégico para la sociedad mexicana.

Tan cuestionable sería, Gracia, la violencia que ejercerían en ocasiones las y los jóvenes, lo mismo madres y padres de familia en contra de docentes y compañeros de estudio, que ha cobrado algunas víctimas mortales; como algunos actos de exceso de celo político en el que incurrirían algunas y algunos docentes en el ejercicio de sus funciones laborales, documentados ampliamente en medios de comunicación, así como el exceso de fuerza al que recurrirían al manifestarse en pro de la defensa de sus derechos laborales (plantones, tomas de calles, casetas, carreteras, oficinas públicas, gasolinerías, centros comerciales y un largo etcétera).

Eventos y acciones que sustentarían la necesidad de adoptar un nuevo acuerdo educativo que permitiera recuperar el tejido social en el sector educativo, más allá de las jornadas por la paz y en contra de la violencia que, por instrucciones gubernamentales, se ejecutan en las escuelas cada tres meses.

Visibilizar los feminicidios de las docentes ocurridos el 24 de marzo obligaría la realización de una búsqueda, auxiliada de las herramientas modernas, que permitiera tener presentes acciones similares que podrían remontarse, en años recientes, al 2017, estarían documentadas en diversos portales de noticias, sumando lo ocurrido hace un par de semanas en Lázaro Cárdenas, Michoacán ([mvsnoticias.com] [informador.mx]).

Una nota de Quadratín del 25 de marzo de 2026 cabecearía un reportaje con la siguiente frase “Escuelas, violencia y el crimen de Lázaro Cárdenas: 4 casos en 9 años”;  en ella se reseñaría, adicionalmente el acaecido el 25 de octubre de 2025 en contra de una maestra del Colegio de Bachilleres de Oaxaca, ubicado en Putla, Oaxaca, y otros dos que se verificarían: el primero, en Torreón, Coahuila (Colegio Cervantes), el 10 de enero de 2020, con saldo de una maestra fallecida y varios alumnos heridos; y el segundo, en el Colegio Americano de Monterrey, evento verificado el 18 de enero de 2017, con saldo de varios heridos, incluida una maestra. (https://acortar.link/icXmtP)

Los reclamos de madres y padres de familia que se realizarían afectando la prestación del servicio docente, a pesar de que el reglamento de la Asociación de Padres de Familia les prohíbe expresamente intervenir en actividades técnico‑pedagógicas, en ocasiones se realizarían mediante un ejercicio abusivo de las y los tutores.

Si bien muchos de esos reclamos, aunque derivarían de tensiones reales -como la aplicación irregular de las mal llamadas aportaciones voluntarias o la inconformidad frente a malas calificaciones su canalización fuera de las vías institucionales mediante presión directa o interrupción de la vida escolar, desbordaría el marco legal de corresponsabilidad y erosionaría la ya maltrecha autoridad pedagógica.

En lugar de fortalecer el proceso educativo, tales prácticas trasladarían conflictos estructurales al aula y desfigurarían el sentido formativo de la evaluación a las y los alumnos -de por sí limitada por disposiciones de las autoridades educativas– afectando el derecho de niñas, niños y adolescentes a recibir educación en condiciones de normalidad y respeto.

En este contexto, los hechos documentados -incluidos los referidos por quadratín en su recuento de cuatro casos de violencia extrema en escuelas en los últimos nueve años- exhibirían con crudeza que la violencia en el ámbito educativo no es episódica ni unilateral, sino el resultado de una suma de omisiones, excesos y desórdenes de rol.

Recuperar la normalidad escolar exigiría algo más que llamados simbólicos a la paz: demandaría un nuevo acuerdo educativo que restituya límites, responsabilidades y autoridad ética a cada actor, colocando de nuevo a niñas, niños y adolescentes en el centro del proceso educativo, no como rehenes del conflicto, sino como sujetos plenos de derecho. “Cuando el pleito entra por la puerta, la razón sale por la ventana”, Gracia.

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