nota: ÍNDICE DE PAZ MÉXICO 2024 PANORAMA DEL NIVEL DE PAZ EN MÉXICO, ubicaría a Puebla en el lugar 12, medianamente pacífico.
Entre los que mejorarían en el Índice de Paz México 2024 y de acuerdo a los autores de la gráfica anterior, estarían: Baja California Sur; Campeche; Chiapas; Ciudad de México; Durango; Guanajuato; Hidalgo; Jalisco; Michoacán; Morelos; Oaxaca; Puebla; Querétaro; San Luis Potosí y Yucatán. En sentido adverso, los que sufrieran deterioro serían: Aguascalientes; Baja California; Chihuahua; Coahuila; Colima; Estado de México; Guerrero: Nayarit; Nuevo León; Quintana Roo; Sinaloa; Sonora; Tabasco; Tamaulipas; Tlaxcala; Veracruz y Zacatecas.
El Resumen Ejecutivo destacaría la “reconfiguración” del mercado de los estupefacientes originado por las preferencias del mercado estadounidense, en el que el fentanilo (drogas sintéticas) sustituiría a la “heroína y a la marihuana” en la predilección de los consumidores norteamericanos; cuestión que agudizaría la “competencia por las rutas de tráfico y el control de las mafias locales entre grupos, especialmente los dos cárteles más poderosos del país, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa”. Lo anterior, se reflejaría en el número de víctimas -más de “19 000 entre los años 2017 al 2022”- derivado de los enfrentamientos entre esas -y otras- organizaciones; aunque el resumen omitiese a las víctimas de desapariciones forzadas, fenómeno que se ha agudizado en los últimos años. Destacaría sin embargo a la violencia de carácter político que pasaría “de 51 asesinatos de figuras políticas y funcionarios gubernamentales en 2020 a 171 en 2023. Este es el tercer año consecutivo de deterioro”.
La receta para salir de la enfermedad parecería ser insuficiente Gracia; pero, lo mismo que la medicina homeopática, las campañas permanentes para alejar a niñas, niños y adolescentes del consumo de adicciones y encaminarlos a la adopción de la cultura de la paz, parecerían ser el último recurso que se pudiera adoptar, para cambiar el comportamiento violento del “pueblo bueno”, que en muchas ocasiones toma caminos malos.