Gustavo Santin

Impulso al deporte

Cartas a Gracia
Estimada maestra:
 El Boletín 305. Impulsa Gobierno de México cultura física y deporte en escuelas ante regulación de dispositivos digitales, atribuiría esta declaración, publicada el pasado 22 de septiembre, a Mario Delgado. La cabeza de la nota serviría de preámbulo para anunciar “que la actividad física y el deporte son una respuesta para ocupar el tiempo, ahora que ya no se permitirá el uso de dispositivos digitales en las escuelas, además de constituir una forma de inclusión, transformación y desarrollo saludable de la niñez y juventud mexicana”; prohibición que, como tal, no figuraría en el “Acuerdo número 09/09/26 (https://acortar.link/v6gNzZ) para garantizar los derechos de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en la interacción, uso responsable y seguro de los dispositivos digitales personales, así como de tecnologías de aprendizaje en las escuelas públicas y particulares del sistema educativo nacional” y que vería la luz con un día de anticipación.
Las buenas intenciones requerirían algo más que palabras y declaraciones, sobre todo si se tomaran en consideración algunas de las estadísticas educativas disponibles para consulta libre. El cuadro Sistema Educativo Nacional. Ciclo Escolar 2024-2025, elaborado a partir del Sistema de Estadísticas Continuas de Educación del Formato 911, DGPPyEE, SEP,  modificado ex profeso por Carlos Cruz Cinco, reportaría la existencia de 112 324 docentes de educación física que atenderían a 23 358 341 niñas y niños de primaria, y que corresponderían a 207.95 educandas y educandos por cabeza, ubicados en  231 913 escuelas que en promedio arrojarían, en una distribución formal, 1 docente por cada 2 escuelas (48.43%). Puebla contaría con 3 754 docentes de educación física que atenderían a 1 339 162 niñas y niños de este nivel educativo, correspondiéndoles 356.72 educandas y educandos por cabeza, ubicados en  12 275 escuelas y que en promedio ubicaría en una distribución formal de 1 docente por cada poco más de 3 escuelas (30.58%); promedios por encima del nacional calculada para efectos de comparación.
Veracruz por su parte reportaría 5 341 docentes de educación física que atenderían a 1 315 131 alumnas y alumnos de este nivel educativo; 246.23 alumnas y alumnos por docente, ubicados en 20 950 escuelas, y que en promedio tendrían una distribución de 1 docente por cada poco más de 4 escuelas (25.49%). Estos promedios se ubicarían también, por encima del promedio nacional calculado para estos efectos.
Tlaxcala contaría con 1 379 docentes de educación física que atenderían a 267 398 alumnas y alumnos de este nivel educativo; 193 90  educandas y educandos por docente, ubicados en 2 049 escuelas y que en promedio arrojarían en una distribución formal 1 docente por cada poco más de 3 escuelas (67.30%), ubicándose así por arriba del promedio nacional.
La gráfica 6.8 Porcentaje de escuelas de educación básica con al menos un docente de
CONAEDU mostraría otros datos que demostrarían que el subsistema de educación obligatoria contaria con poco menos de 1 docente (45.6%) por cada 2 escuelas de educación obligatoria.
Los buenos deseos de formento al deporte y combate al “enemigo mortalal” (dispositivos digitales), deberían ir acompañados por los recursos materiales y humanos indispensables para el desarrollo de una actividad en la que las y los docentes especializados aun esperan que les haga justicia la revolución. Obras son amores y no buenas razones, querida Gracia.

¿Fuera celulares?

Cartas a Gracia
Estimada Maestra
El pasado lunes 21 de los corrientes Gracia, el jefe del despacho educativo federal anunciaría la publicación del Acuerdo número 09/09/26 (https://acortar.link/v6gNzZ) para garantizar los derechos de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en la interacción, uso responsable y seguro de los dispositivos digitales personales, así como de tecnologías de aprendizaje en las escuelas públicas y particulares del sistema educativo nacional.
El Artículo 1. Definiría el objeto del acuerdo y su finalidad: “El presente Acuerdo tiene por objeto garantizar los derechos de niñas, niños, adolescentes y jóvenes por medio de condiciones y prácticas para la interacción, uso responsable y seguro de los dispositivos digitales personales, así como de tecnologías de aprendizaje en las escuelas públicas y particulares del Sistema Educativo Nacional de los tipos básico, medio superior y superior, a fin de que, en los casos y condiciones en que se utilicen, constituyan herramientas para garantizar entornos educativos saludables y propicios para los procesos de enseñanza y aprendizaje, la convivencia armónica y el desarrollo integral de las personas educandas”.
El artículo de referencia no buscaría prohibir el uso de celulares en las escuelas de educación básica como señalarían varios medios de comunicación y si bien su texto aludiría al “uso y responsable y seguro de los dispositivos digitales personales […] en los casos y condiciones en que se utilicen” no lo prohibiría; aunque la restricción parcial se justificaría aludiendo al interés superior de niñas, niños y adolescentes; a la preservación de la salud mental de las y los estudiantes; y, en una la mejora de la convivencia escolar. El acuerdo reconocería literalmente que los dispositivos podrían ser herramientas de aprendizaje cuando tuviere fines educativos [enseñanza; aprendizaje] y siempre a criterio de las y los docentes.
El Artículo 2. Precisaría lo que el decreto entendería por “restricción” de los dispositivos enunciados, limitada al uso de los mismos cuando lo permitan “los fines educativos previamente programados […] bajo la orientación de las y los docentes; asimismo, también se podrán utilizar en casos de emergencias personales, por motivos de discapacidad, accesibilidad, inclusión, necesidades de salud o atendiendo a las necesidades particulares y extraordinarias de las comunidades educativas”; excepciones personales sujetas a la discreción de las autoridades locales.
El Artículo 3. en el que se especificarían las medidas que se implementarían en la educación media superior , se limitaría al fomento del “uso responsable y seguro de teléfonos celulares, dispositivos inteligentes y electrónicos personales [si bien limitaría] su uso no pedagógico durante la jornada escolar de acuerdo con las características, necesidades y contexto de cada institución, mediante un proceso de consulta, diálogo y construcción de acuerdos con la comunidad educativa; asimismo, se podrán utilizar en casos de emergencias personales, por motivos de discapacidad, accesibilidad, inclusión, necesidades de salud o atendiendo a las necesidades particulares y extraordinarias de las comunidades educativas”.
En tanto que en el Artículo 4. se insistiría que: “En el tipo educativo superior se fomentará el uso responsable y seguro de teléfonos celulares, dispositivos inteligentes y electrónicos personales durante toda la jornada escolar [no obstante lo supeditaría], a los acuerdos de cada comunidad educativa en términos de las disposiciones de las autoridades educativas competentes y las instituciones de educación superior”.
En tanto que en los Artículos 5 y 6 el responsable del sector educativo manifestaría que con “respeto al federalismo educativo, a la autonomía universitaria, administrativa y académica, a la diversidad educativa y atendiendo a las situaciones de brecha de conectividad, las presentes condiciones y prácticas deberán ser difundidas y explicadas, y las comunidades educativas podrán apropiarse de ellas, a través de la construcción de acuerdos con base en los principios de la Nueva Escuela Mexicana y en las características y realidades de cada una de las escuelas [ y que adicionalmente ordenaría se] generarán espacios de retroalimentación, diálogo y construcción de acuerdos para revisar y dar seguimiento a los avances en la implementación de estas condiciones y prácticas, con la finalidad de generar acciones adicionales y realizar los ajustes que se estimen necesarios”.  En el Artículo 7. el encargado del despacho educativo propondría “decálogos para cada uno de los tipos educativos que serán el punto de partida para la difusión, apropiación y construcción de acuerdos que aseguren los derechos de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes en las escuelas públicas y particulares del Sistema Educativo Nacional (anexos 1, 2 y 3)”.
El Acuerdo 09/09/26 parecería más una cortina de humo que una política educativa seria. Regular celulares puede ayudar a reducir distracciones, pero no resuelve el rezago en lectura, matemáticas y ciencias que evidenciarían las evaluaciones nacionales e internacionales. Mientras se debate el teléfono en el salón, se evita discutir el verdadero problema: los bajos aprendizajes. Al final, sería más fácil controlar dispositivos que mejorar la educación.

PISA: entre las explicaciones y las responsabilidades

Cartas a Gracia
Estimada Gracia:
Los resultados de la más reciente prueba PISA volverían a mostrar una realidad que México conocería desde hace años: sus estudiantes seguirían teniendo dificultades para alcanzar niveles satisfactorios de desempeño en lectura, matemáticas y ciencias. Aunque las secuelas de la pandemia afectarían a prácticamente todos los sistemas educativos, el problema nacional antecedería al COVID y se convertiría ya en una constante generacional.
La reacción de las autoridades federales no se haría esperar. La titular del ejecutivo federal sostendría que la prueba presentaría limitaciones para comparar realidades nacionales tan distintas y destacaría que los resultados también mostrarían fortalezas del sistema educativo mexicano, particularmente en materia de inclusión y reducción de algunas brechas. De la misma manera, señalaría que ciertos planteles públicos obtendrían desempeños sobresalientes cuando si se tomaran en cuenta las condiciones socioeconómicas de sus estudiantes. Por su parte, el encargado del despacho educativo, afirmaría que la Nueva Escuela Mexicana comenzaría a mostrar resultados positivos al registrar niveles superiores al promedio internacional en aspectos como curiosidad, perseverancia, acompañamiento docente y disposición para aprender. Según su interpretación, estos elementos reflejarían el potencial de un modelo pedagógico centrado en proyectos comunitarios y pensamiento crítico.
Ambos planteamientos contendrían elementos dignos de consideración. Si bien sería cierto que la educación no podría evaluarse únicamente mediante una prueba estandarizada, también sería verdad que la inclusión, la equidad, la convivencia escolar y el bienestar socioemocional constituirían objetivos legítimos de cualquier sistema educativo moderno y su instrumentación provendría de los Objetivos del Milenio dictados por la UNESCO.
Sin embargo, existiría una diferencia entre contextualizar los resultados y utilizarlos como explicación suficiente. Después de todo, ni la Presidencia de la República ni la Secretaría de Educación Pública serían creadas para explicar los problemas educativos, sino para resolverlos. El debate no debería centrarse en si la prueba es justa o injusta, sino en una cuestión mucho más sencilla: ¿estarían aprendiendo más los alumnos mexicanos que hace diez años?
La experiencia internacional ofrecería algunas pistas. Los sistemas que encabezarían las evaluaciones educativas, habrían construido durante décadas políticas consistentes orientadas al fortalecimiento de la lectura, las matemáticas y las ciencias; a la profesionalización docente; a la evaluación permanente y a la estabilidad institucional. Ninguno de ellos habría sustituido los aprendizajes fundamentales por discursos, narrativas o proyectos de moda.
En México, en cambio, la discusión educativa parecería haberse desplazado progresivamente hacia el terreno ideológico. La Nueva Escuela Mexicana propondría una visión que concedería un papel central a los proyectos comunitarios, a la transformación social, o a la formación ideológica de las y los docentes como lo evidenciarían los Libros sin recetas para la maestra y el maestro, la formación ciudadana y diversos contenidos transversales. Nadie podría objetar la importancia de esos temas. La duda razonable consistiría en determinar si el tiempo dedicado a ellos estaría contribuyendo efectivamente a mejorar la comprensión lectora, el razonamiento matemático o las competencias científicas de los estudiantes.
La pregunta no sería menor. Si un alumno concluyese la primaria sin comprender plenamente lo que lee o sin dominar las operaciones matemáticas básicas, difícilmente podría beneficiarse de cualquier otro contenido curricular, por valioso que éste fuera. Los aprendizajes fundamentales no serían una opción entre muchas: serían la estructura sobre la que descansaría todo lo demás.
A esta discusión debería sumarse otra que se mantendría fuera de los reflectores: el papel de las organizaciones magisteriales. Tanto el SNTE como la CNTE serían actores centrales de la política educativa nacional. Ninguna reforma de fondo podría avanzar sin la participación del magisterio organizado. Pero tampoco podría ignorarse que durante décadas la discusión educativa estaría condicionada por equilibrios políticos, laborales y sindicales que con frecuencia terminarían desplazando el interés principal: el aprendizaje de las y los alumnos.
La pregunta pertinente no sería si un acuerdo beneficiría al gobierno, al sindicato o a una corriente magisterial determinada. La verdadera pregunta sería si mejoraría los resultados educativos de los estudiantes. Si la respuesta no podría demostrarse, entonces tal vez estaríamos ante un acuerdo políticamente exitoso, pero pedagógicamente irrelevante.
Existiría además un problema del que hablarían constantemente los docentes, aunque rara vez aparecería en los informes oficiales: la sobrecarga administrativa. Programas, proyectos, plataformas, diagnósticos, evidencias fotográficas, reportes, formatos, reuniones y actividades complementarias que terminarían absorbiendo una parte importante del tiempo profesional de maestros y directivos. Paradójicamente, mientras la discusión pública giraría alrededor de la calidad educativa, muchos docentes dispondrían cada vez de menos tiempo para realizar aquello para lo que serían formados: preparar clases, acompañar a sus alumnos, revisar trabajos y fortalecer aprendizajes.
Probablemente, una de las reformas más eficaces no consistiría en agregar nuevas tareas, sino en eliminar aquellas cuya utilidad no habrían podido demostrarse. Los sistemas educativos exitosos compartirían una característica elemental: tendrían prioridades claras. Y casi siempre esas prioridades terminarían reduciéndose a una pregunta fundamental: ¿estárían aprendiendo más los estudiantes?
Por ello, una agenda de política pública debería responder a un proyecto de nación que trascendiera a intereses del gobierno en turno y concentrarse en objetivos concretos: fortalecimiento del aprendizaje de lectura y matemáticas desde los primeros grados; reducción de la carga burocrática sobre docentes y directivos; consolidación de la formación profesional del magisterio; generación de sistemas estables de evaluación diagnóstica; y medición sistemática de las brechas de aprendizaje entre regiones y grupos sociales.
México enfrentaría, además, una oportunidad histórica derivada de la transición demográfica. La disminución progresiva de la matrícula escolar permitiría destinar más atención a cada estudiante. El desafío consistiría en convertir esa ventaja potencial en una mejora efectiva de la calidad educativa.
Los resultados de PISA no deberían verse como una condena ni como una agresión de la derecha internacional. Tampoco como una excusa para la autocomplacencia. Sería simplemente una advertencia. Y las advertencias, cuando se ignoran, terminarían convirtiéndose en problemas mayores que evidenciarían proyectos de gobierno.
Las futuras generaciones no serían mejores porque sus autoridades transparentaran los resultados de las evaluaciones. Serían mejores si aprendieran más. Todo lo demás, incluidas las disputas ideológicas, sindicales, administrativas y burocráticas, deberían ocupar un lugar secundario frente a ese objetivo. Y como simpre Gracia habría que recordar que problema que no atiendieras hoy, se te complicaria mañana.

Índice de progreso social

Cartas a Gracia
Estimada Maestra:
El Observatorio Económico México, ¿Cómo Vamos? A.C. [y la iniciativa Social Progress
Imperative] publicaría recientemente la sexta edición del Índice de Progreso Social (IPS) 2025, estudio que presentaría una serie histórica de indicadores para el periodo 2015-2024 y que, en esta edición, otorgaría especial atención a tres de los temas que más preocupan a la ciudadanía: “la seguridad, frente a la persistencia de la violencia en diversas entidades; la educación, como uno de los principales mecanismos de movilidad social; y la generación de empleos de calidad, vinculados con la productividad, la inversión y el bienestar de la población”.
El documento definiría al IPS como una medición del desempeño social de las entidades federativas independientemente de los indicadores tradicionales de ingreso o gasto. Su construcción se sustentaría en 48 indicadores sociales y ambientales agrupados en tres grandes dimensiones: Necesidades Humanas Básicas, Fundamentos del Bienestar y Oportunidades.
Para efectos del presente análisis resultarían particularmente relevantes dos componentes. El primero correspondería a la dimensión Fundamentos del Bienestar denominada Acceso a conocimientos básicos, que evaluaría la matriculación en educación preescolar, primaria y secundaria, así como el analfabetismo, con la finalidad de identificar si la población cuenta con las bases educativas indispensables para mejorar sus condiciones de vida. El segundo se ubicaría en la dimensión Oportunidades y se denominaría Acceso a educación superior, mediante el cual se valorarían aspectos de cobertura y calidad de la educación superior para determinar las posibilidades de que la población alcance mayores niveles de escolaridad y desarrollo profesional.
De acuerdo con los resultados del IPS 2024, el promedio nacional alcanzaría 65 puntos en una escala de 0 a 100. Puebla obtendría 62.2 puntos y se ubicaría en la posición 25 entre las 32 entidades federativas, situándose por debajo del promedio nacional y mostrando rezagos importantes frente a estados con mejores niveles de progreso social; sin embargo, su desempeño sería superior al registrado por entidades como Veracruz, Michoacán, Morelos, Tabasco, Oaxaca, Chiapas y Guerrero.
El componente Acceso a conocimientos básicos de la Dimensión 2, Fundamentos del Bienestar (pág. 24) que “Evalúa la matriculación en educación básica y define si las personas tienen bases educativas para mejorar sus vidas”, estaría integrado por los subcomponentes: Matriculación en educación preescolar; Analfabetismo; Matriculación en educación primaria y Matriculación en educación secundaria. El índice en cuestión resaltaría que: “Actualmente, este indicador se mantiene 3.7 puntos por debajo del nivel prepandemia (2019) y 4.7 puntos por debajo del máximo alcanzado en 2015”. El cuadro 2.05 Acceso a conocimientos básicos 2015-2024 evidenciaría que el “acceso”  promedio en 2024 se establecería en 56.3 puntos, con un decremento de 4.7 puntos respecto a 2015, año en el que calificaría con 61 puntos; en tanto que Puebla, obtendría 56.7 puntos, 0.4 décimas por encima del promedio en 2024 pero 6.8 puntos menos (63.5) que en 2015. Veracruz reprobaría en este indicador al obtener 48.7 puntos en 2024 y Tlaxcala en el mismo ejercicio calificaría con 57.7 puntos, 1 punto más que Puebla.
El subcomponente Acceso a Educación Superior del Componente Oportunidades (pág.32) recurriría a “indicadores de cobertura y calidad de la educación superior para evaluar las oportunidades de la población para alcanzar altos niveles de escolaridad [y estaría integrado por los items] Absorción a educación superior; Cobertura de educación superior; Escolaridad promedio en mujeres; Paridad de género en licenciatura [y finalmente] Posgrados nacionales”. El cuadro 3.12 Acceso a educación superior indicaría que en promedio nacional sólo poco más de 1 de cada 2 personas (54.9 puntos) ingresaría a las IES en 2024. Puebla superaría al promedio nacional en 2.3 puntos al obtener 57.2 puntos, superando el acceso tuvo en 2015 (47.6 puntos) por casi 10 puntos más. Veracruz obtendría en el mismo ejercicio 46.7 puntos; 8.2 menos que el promedio y 10.5 menos que Puebla, en tanto que Tlaxcala obtendría 53.8 puntos, 1.1 menos que el promedio y 3.4 puntos menos que la entidad de Zaragoza.
El IPS confirmaría que el fortalecimiento de la educación debería ser una prioridad de la política pública en todos los niveles de gobierno. Recuperar los niveles de acceso a conocimientos básicos previos a la pandemia y consolidar los avances observados en educación superior, serían condiciones indispensables para impulsar la movilidad social, mejorar la productividad y elevar el bienestar de la población en los próximos años, aspiraciones neoliberales que se encuentrarían marginadas de las políticas públicas.

Cifras reiteradas

Cartas a Gracia
Estimada Maestra:
Con agrado recibí la llamada en la que me compartirías tu visita a la ciudad de Puebla y lamento no coincidir de manera presencial contigo, si bien, el envió de la preséntenos Carta a Gracia, dará la ocasión de platicar en los próximos días, aunque fuese bocina de por medio; y en tanto eso sucede divulgaría citas y cifras del II Informe de Gobierno relacionadas con la educación, mencionadas tras la referencia a una “recaudación eficiente y honesta [6 billones 46 mil millones de pesos]; recursos -señalaría la de la voz- que se convierten en Programas para el Bienestar, escuelas, hospitales, vivienda, carreteras, obras de agua, trenes y seguridad”.
Tras justificar el nuevo Paquete Fiscal y Presupuestal para 2027 dedicaría algunas líneas a la promoción de “la innovación soberana, que se traduce en desarrollo para todas y todos” enlistados en el orden en el que fueran mencionados:
  1. Conformamos equipos de trabajo de profesores, investigadores y estudiantes de universidades e instituciones de educación superior públicas, dedicados al desarrollo de 20 proyectos estratégicos de innovación, desarrollo de tecnología nacional y estudios humanistas;
  2. Hemos incrementado en 193 por ciento los apoyos a proyectos de investigación científica, en 70 por ciento las becas al extranjero y en 23 por ciento las estancias posdoctorales;
  3. Creamos la Cátedra de la Diáspora Mexicana para incorporar 900 académicos mexicanos que están en el extranjero;
  4. Se inició el desarrollo de “Coatlicue”, la supercomputadora más potente de América Latina, con una capacidad estimada de 314 mil billones de operaciones por segundo;
  5. Este año, 8 millones de estudiantes de primaria recibieron apoyo para útiles y uniformes escolares;
  6. Cerca de 5 millones de jóvenes de educación media superior cuentan con la Beca “Benito Juárez” y al final de 2026, cerca de 800 mil estudiantes universitarios cuentan con las becas: Jóvenes Escribiendo el Futuro y “Gertrudis Bocanegra”. Es decir, todos los estudiantes de primaria, preparatoria están becados, y vamos también por más becas en la educación superior;
  7. A través de La Escuela es Nuestra, en 2026, más de 73 mil planteles de educación básica y media superior han recibido recursos para mejorar sus instalaciones junto con padres y madres de familia;
  8. Creamos el Bachillerato Nacional, con el objetivo de unificar todas las preparatorias y Tecnológicos del país bajo un mismo paraguas educativo, garantizando su cobijo con alguna institución de educación superior. Este año ya egresaron más de 657 mil jóvenes de la primera generación del Bachillerato Nacional, con una doble certificación: la del propio Bachillerato de la Secretaría de Educación Pública y la de una institución de educación superior, gracias a un acuerdo con 29 universidades y Tecnológicos nacionales y estatales;
  9. Eliminamos el examen de admisión a la educación media superior en 17 entidades;
  10. En 2026 habremos creado 156 mil nuevos lugares en educación media superior, gracias a 485 construcciones y ampliaciones. Y llegaremos a 400 mil nuevos lugares, para alcanzar el 90 por ciento de la cobertura nacional en este nivel educativo para 2030;
  11. Con respecto a la educación superior, para 2026, la Universidad Nacional Rosario Castellanos tendrá 13 nuevas unidades académicas en todo el país con 119 mil 280 estudiantes;
  12. Se alcanzaron 239 Universidades del Bienestar “Benito Juárez” con 285 mil alumnos. En todo el sistema público de universidades autónomas, politécnicos y tecnológicos públicos, en dos años se habrán creado 245 mil 111 lugares adicionales; es decir, un cuarto de millón de jóvenes que antes no encontraban lugar, hoy tienen la opción de estudiar.
  13. Se han basificado, sumado al millón de profesores que se basificaron durante el sexenio del Presidente López Obrador, 200 mil maestras y maestros más.
  14. Se distribuyeron en educación básica 154.5 millones de Libros de Texto Gratuitos de la Nueva Escuela Mexicana, y ya se está trabajando para que, en 2027, se incorporen tres Libros de Texto más: Historia de México, Enseñanza de las Matemáticas y Lectoescritura;
  15. Medio millón de jóvenes participan en Jóvenes Construyendo el Futuro.
Las cifras educativas del II Informe de Gobierno reiterarían la ampliación de la cobertura educativa acorde a la política pública. No obstante, los desafíos de fondo persistirían. La propia incorporación anunciada para 2027 de nuevos libros de texto en Historia de México, Matemáticas y Lectoescritura podría interpretarse como un reconocimiento implícito de insuficiencias académicas observadas en la implementación de la Nueva Escuela Mexicana. A ello se sumaría una realidad preocupante: el abandono escolar continuaría afectando a un sector importante de estudiantes de educación obligatoria, recordándonos que garantizar la inscripción no siempre significaría asegurar el aprendizaje ni la continuidad educativa.
En consecuencia, más allá de las cifras de cobertura, el verdadero indicador del éxito educativo seguiría siendo la capacidad de las escuelas para lograr mejores aprendizajes, reducir el rezago y mantener a niñas, niños y jóvenes dentro de las aulas.

CTE, asignación de tareas

Cartas a Gracia
Estimada Maestra:
Mediante un mensaje videogravado (https://www.youtube.com/watch?v=JbDquXJcHKc) Gracia, Mario Delgado, titular del despacho educativo federal, daría la bienvenida a las y los docentes del sistema educativo nacional y tiraría línea sobre el quehacer del magisterio nacional. Mensaje que el Boletín 272 SEP publicaría poco después de las 10:30 horas del 23 de agosto y que dedicaría, entre otras cuestiones, a la “la Fase Intensiva del Consejo Técnico Escolar previa al inicio del ciclo escolar 2026-2027”. Diplomático y afectuoso ponderaria “este periodo vacacional tan merecido para las maestras, los maestros y de la oportunidad que como familias hemos tenido de convivir más tiempo con nuestras hijas y con nuestros hijos; [el retorno de] 23 millones alumnos” a las escuelas y en ese entorno les asignaría varias tareas: “fortalecerán sus capacidades de co-diseño curricular para construir el programa analítico de su escuela o servicio educativo, atendiendo las necesidades educativas, situaciones, circunstancias, saberes y problemáticas de la comunidad en la que ejercen su actividad docente”.
El mensaje traería aparejada el cumplimiento de una promesa presidencial; promesa que formaría parte de las tareas asignadas, la desaparición del USICAM expresada en 6 líneas: “Por ello, durante este consejo técnico, vamos a realizar un cuestionario de diagnóstico en línea para tener un punto de partida donde las maestras y los maestros opinen sobre aspectos tan determinantes como qué tipo de valoraciones deben de hacerse, quiénes deben realizarlas, qué aspectos deben tomarse en cuenta, qué peso deben tener criterios como la preparación profesional, los conocimientos, la antigüedad en el servicio, la experiencia pedagógica u otros instrumentos de valoración”, y cuyo formato digital sería rechazado el martes 26 de agosto por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) [La Jornada, pág. 11, jueves 27/08].
De la misma manera,  referiría el inicio de  “un debate nacional para que en el caso del sistema educativo se determine la pertinencia de permitir [o no] los dispositivos móviles dentro de las aulas y las escuelas, porque es precisamente en el aula donde se enfrenta el desafío de mantener la atención de los estudiantes para escuchar, leer, preguntar, conversar, sentir y aprender a convivir con su entorno y su comunidad. Las redes sociales están diseñadas con algoritmos muy poderosos para enganchar a las y los niños durante etapas vulnerables de su desarrollo, generándoles una adicción y apego excesivo a las pantallas mediante el scroll infinito, los likes, los videos de reproducción automática y notificaciones”.
Delgado “aprovecharía” el saludo para fijar la fecha en la que se realizaría (7 de septiembre) “la jornada de concientización sobre la gravedad del abuso sexual y el maltrato infantil [y formularía una aspiración]. La escuela debe ser un espacio libre de violencias donde se construya una cultura de paz, respeto y se privilegie el diálogo ante los conflictos”. De pasada, se referiría al alcance que tendría el “programa La escuela es nuestra, que ya incluye a media superior”, entre los que contarian 71 000 comités de escuelas a los que entregarían 23 000 millones de pesos en el ejercicio anterior. Agradecería a las y los docentes “sumarse a la estrategia nacional Vive Saludable, vive feliz. […]. Con su ayuda hemos censado a más de 10.9 millones de niñas y niños de más de 83 000 escuelas primarias públicas, el 97.5%  de la matrícula nacional, detectando con ello problemas de salud y atendiendo a más de 8 millones de estudiantes con servicios gratuitos. Los invito en este ciclo escolar que inicia a mantenernos firmes en el logro histórico que hemos alcanzado, erradicar la comida chatarra de las escuelas. Sigamos promoviendo los hábitos saludables y el gusto por la activación física y el deporte”.
La bienvenida de Mario Delgado dejaría una pregunta inevitable: con tantas responsabilidades asignadas al magisterio, ¿en qué momento esperarían las autoridades que las y los docentes se dediquen plenamente a enseñar? El mensaje incorporaría tareas relacionadas con el co-diseño curricular, la consulta sobre el relevo de USICAMM, la discusión sobre dispositivos móviles, la prevención de la violencia, el seguimiento de programas de salud, la promoción de hábitos alimenticios y la participación en diversas estrategias gubernamentales. La lista parecería confirmar que la escuela seguiría siendo la institución,  a cuyos docentes se les asignarían tareas cada vez más amplias, sin que necesariamente se les redujeran otras responsabilidades laborales. Recordaría Gracia que «Al maestro que todo le encargan, poco tiempo le dejan para enseñar.»

Más espacios en la UNAM

Cartas a Gracia
Estimada Maestra:
Todavía no salen de una cuando les encomiendan otra, Gracia. La mañanera del 19 de agosto sería el marco propicio para que la titular del ejecutivo federal demandara que “la UNAM, desde mi punto de vista y con todo respeto a su autonomía, debería abrir más espacios. Tienen la posibilidad de hacerlo, la verdad. Es nada más cuestión de reorientar el presupuesto. Ya hicieron un primer esfuerzo de austeridad, bueno, pues hay que hacer otro más, otro más. Y la UNAM, que es la Universidad de la nación, pues tenga más espacios para los jóvenes, igual que el Poli, igual que el Tecnológico Nacional de México, igual que todas las universidades públicas y nuevas universidades donde los jóvenes, si quieren estudiar, puedan estudiar. […] Vamos abriendo espacios y ya cada universidad autónoma puede decidir cómo ingresan a sus espacios”.
La solicitud gubernamental de «abrir más espacios» no sería un fenómeno reciente. Se remontaría a la administración de Luis Echeverría Álvarez; administración en la que la UNAM contaría con más de 107 mil estudiantes y en la que crearía el Colegio de Ciencias y Humanidades. Crecimiento que proseguiría con los gobiernos de José López Portillo, Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo quienes impulsarían el incremento de la matrícula y de la cobertura universitaria; aunque cada gubernatura nacional tuviese su forma y estilo de matar las pulgas.
 
Crecimiento histórico de la matrícula de educación superior en México 1950-2023
 
Año
Matrícula aproximada
Cobertura (18-24 años o equivalente)
1950
30 mil estudiantes
1.3%
1960
75 mil
2.6%
1970
200 mil
5.3%
1980
700 mil
~12%
1990
1.0 millón
~14%
1993
1.14 millones
~15%
2000
2.0 millones (aprox.)
~20%
2010
2.9 millones (aprox.)
~30%
2020
4.6 millones (aprox.)
~40%
2023
5.0 millones (aprox.)
~43%
Fuente: Las cifras de 1950-1993 provienen de estudios históricos de la UNAM sobre la expansión del sistema de educación superior mexicano. [puees.unam.mx], [puees.unam.mx]. Las cifras recientes se sustentan en los anuarios estadísticos de ANUIES y en las estadísticas de educación superior publicadas por la SEP. [anuies.mx], [ANUIES | MÉXICO].
La matrícula de educación superior pasaría de 30 000 a 200 000 estudiantes en tan sólo 20 años (1950-1970), en una faceta caracterizada por la creación de nuevas universidades locales y por la inauguración de Ciudad Universitaria en 1953. La matrícula de educación superior pasaría de 200 000 estudiantes en 1970 a 700 000 alumnas y alumnos en 1982 y en ese lapso se crearía la Universidad Metropolitana (1973); años en los que se crearían nuevas instituciones de educación superior, modalidades y bachilleratos vinculados con instituciones autónomas de educación superior y entre ellos el mencionado Colegio de Ciencias y Humanidades. Entre los años de 1982 al 2000 la matrícula de las IES rebasaría los  2 millones de estudiantes, aparejado con el boom de las instituciones de financiamiento privado y finalmente entre los años 2000 y 2026 la oferta de servicios educativos de educación superior crecería fundamentalmente de la mano del sector público a través de universidades tecnológicas, politécnicas e interculturales, la incorporación de la educación en línea; opciones que se fomentarían a partir de las políticas públicas adoptadas por las 2 últimas administraciones. La cobertura nacional pasaría de alrededor de 20% a más de 40% en esos años. La matrícula nacional superó los 5 millones de alumnos en 2023.
La información difundida mostraría que la apertura de más espacios educativos no sería un fenómeno reciente. Surgiría bajo el lema de Arriba y Adelante cuando el Estado adoptaría la idea de que la educación superior debería pasar de ser un sistema de pocos a uno de acceso masivo. Desde entonces, prácticamente todas las administraciones federales habrian impulsado, con distintas estrategias, el crecimiento de la matrícula y la cobertura universitaria. [ses.unam.mx], [puees.unam.mx]. Un dato muy ilustrativo Gracia, sería que México pasaría de 30 mil estudiantes de educación superior en 1950 a más de 5 millones en la actualidad, un crecimiento superior a 160 veces en poco más de siete décadas. Para cerrar y a  propósito del exámen de control se debería considerar que «Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.»

Platos rotos

Cartas a Gracia
Estimada Maestra:
El sitio de Facebook Línea Caliente Noticias publicaría el 25 de julio pasado los resultados de una investigación de Raúl Rojas González, matemático y experto en Inteligencia Artificial -entre otras ramas del conocimiento científico-, en la que encontraría un elevado porcentaje de resultados atípicos en el examen de admisión de la UNAM 2026 “compatibles con la hipótesis de haber recibido ayuda externa durante el examen”. La difusión de los resultados que Raúl Rojas habría obtenido de la comparación “de la distribución de los puntajes obtenidos en 2026 con la observada entre 2021 y 2025” motivaría la integración de una comisión técnica del Consejo Universitario que, tras su análisis, confirmaría la existencia de patrones estadísticamente atípicos señalados por el investigador  de la Universidad de Berlín y mandataría un examen de control; medida adoptada desde el ámbito institucional que terminaría trasladando a miles de aspirantes los costos y las incertidumbre derivados de una controversia que no provocaron y que conocerían por la lectura de varios boletines institucionales.
El Boletín UNAM-DGCS-463bis [publicado a las] 18:00 h [del] 9 de agosto de 2026 señalaría: “Más de 43 mil aspirantes ya tienen fecha y sede para el Examen de Control”; evento que iniciaría el miércoles 12 de agosto en la sede León y proseguiría en Oaxaca, Tijuana y concluiría el 19 de agosto, en la CDMX. Previamente, la UNAM habría reconocido la existencia de “resultados atípicos” obtenidos -en el examen de admisión- por aspirantes a ingresar a la máxima casa de estudios como ya se había mencionado Gracia. Y aunque en el boletín de marras la Universidad vistiera el examen de control como un acto de justicia social, al determinar que la aplicación se realizaría en “3 sedes foráneas con el objetivo de acercar el proceso de acceso a la educación superior para las y los jóvenes de las entidades de la República”. Las protestas de los obligados no dejarían de sentirse, bajo argumentos relacionados con lejanía, altos costos que les generaría y conflictos de ingreso a la plataforma al solicitar la opción de control.
No obstante, el escándalo detonado de manera institucional por la presentación de resultados, el Boletín UNAM-DGCS-413 del 16 de julio de 2026 aportaría algunos datos a tener en consideración, por ejemplo: “21 mil 962 ingresarán por el Concurso de Selección y 28 mil 151 por Pase Reglamentado. La matrícula de licenciatura aumentará en 1 454 espacios respecto al periodo anterior”. Estudiantado que ingresaría a cualquiera de “las 134 carreras que ofrece la UNAM en sus diferentes sistemas”. Los aspirantes, señalaría el boletín, habrían ascendido a “191 306” estudiantes; de ellos, 158 712 (82.09%) sustentarían el examen correspondiente y a 3 174 (2%) les sería “cancelado por haber realizado
conductas contrarias a lo establecido en la Convocatoria y en la Legislación Universitaria”; si bien, el comunicado habría resaltado que “el examen para nivel licenciatura se realizó en línea, lo que se traduce en brindar la oportunidad de seguir su proceso de ingreso a un mayor número de personas aspirantes que viven en diferentes regiones del país y del extranjero, sin necesidad de desplazarse”; desplazamiento obligado e ignorado al asignar las sedes para quienes se someterían a la comprobación del resultado obtenido en el examen de admisión, y que acrecentaría las dificultades para los reexaminados, tal como se comprobaría con la lectura de la nota “UNAM: ayer hicieron examen de control 69% de convocados (La Jornada, 13/08/26, pág. 8), aspirantes que pagarían los platos rotos.
Gracia, nadie podría cuestionar el deber de la UNAM de proteger la integridad de sus procesos de selección. Ante indicios estadísticos que sugerían anomalías, la revisión resultaría no sólo legítima, sino necesaria. Sin embargo, también es cierto que las decisiones adoptadas trasladarían parte del costo de la incertidumbre institucional a decenas de miles de jóvenes que, hasta prueba en contrario, actuaron conforme a las reglas establecidas por la propia convocatoria. Y así Estimada Maestra, entre algoritmos, estadísticas y sospechas, terminarían siendo los aspirantes quienes pagarían los platos rotos, porque como reza el viejo refrán: «pagan justos por pecadores».

Estadísticas de educación y de educación superior

Cartas a Gracia
Estimada Maestra:
Los recientes resultados del proceso de selección de la Universidad Nacional Autónoma de México, volverían a colocar en la agenda pública un tema recurrente: la capacidad del sistema de educación superior para atender la creciente demanda de las y los jóvenes que aspiran a continuar sus estudios profesionales. Cada año, miles de aspirantes participan en los distintos mecanismos de admisión de la UNAM y otras instituciones públicas de alta demanda, generando debates sobre cobertura, equidad, financiamiento y oportunidades educativas; y en este último proceso, las posibles trampas con IA, a las que recurrirían no pocos aspirantes.
Sin embargo, más allá de los casos individuales y de la atención mediática que generan los resultados de ingreso, conviene observar el panorama nacional. Las estadísticas del Sistema Educativo Nacional 2024-2025, aunque después de pasados 2 ciclos escolares presentarían un desfase temporal, permitirían dimensionar el tamaño, las características y los desafíos de la educación superior mexicana, así como identificar avances y rezagos que ayudarían a comprender de mejor manera el contexto en el que ocurre la disputa por los espacios universitarios.
El cuadro Estadísticas del sistema educativo nacional 2024-2025 (pág.12), publicado en Las Principales cifras del sistema educativo nacional 2024-2025 (SEP), permitirían contar con un panorama cercano a la realidad. En el ciclo escolar citado, México contaría con una matrícula total de 34 370 623 estudiantes; de ellos, 17 418 766 corresponderían a mujeres (50.67%) y 16 951 857 a hombres (49.32%), los que serían atendidos por 2 180 559 docentes en 262 351 escuelas. De la matrícula total asistirían al sistema público 28 769 367 (83.70%) alumnos; 14 452 416 (83.54%) mujeres y 14 316 951 (84.45%) hombres.
El 16.05% de la matrícula total (5 519 791 alumnos) estaría inscrita a educación superior y de los 5 millones mencionados, 2 988 614 (54.14%) son mujeres y 2 531 177 (45.85%) hombres, quienes serían atendidos por 519 190 docentes (23.80% del total de la plantilla nacional),  y asistirían a alguna de las 9 263 escuelas (3.53%) de ese nivel. De la matrícula total de superior el 61.92% (3 417 960) asistirían a instituciones públicas, y de esa cifra, 1 777 633 (52.0%) son mujeres y 1 640 327 (47.99%) hombres. A las Instituciones de Educación Superior privadas, asistirían 2 101 831 alumnas y alumnos (38.07% de la matrícula total del nivel); de esas cifras y porcentajes 1 210 981 (57.61%) corresponderían a mujeres y 890 850 hombres (38.57%), quienes serían atendidos por 233 355 docentes (44.94%) en 5 962 (64.36%) planteles.
El cuadro Tipo, sostenimiento y nivel, mostraría que la matrícula de educación superior crecería en un 6.3% entre los ciclos escolares 2022-2023 y 2024-2025, al pasar de 5 192 618 a 5 519 791 alumnas y alumnos, quienes serían atendidos por 519 190 docentes, un 5.8% más que el ciclo escolar 2022-2023 y que asistirían  a 9 263 escuelas. Este cuadro dividiría a las y los estudiantes de educación superior en 3 tipos: 1. Normal licenciatura, escuelas que en el antepasado ciclo escolar contarían con 127 938 alumnas y alumnos y una participación del 2.31% del total de la matrícula de este nivel, a cargo de 14 887 docentes, el 2.86% del total del rubro, distribuidos en 399 escuelas (4.30% de total del rubro); 2. Licenciatura universitaria y tecnológica, a las que asistirían 4 913 471 (90.15% de la inscripción), atendidos por 400 113 maestras y maestros, (77.06% de la plantilla del nivel), quienes laborarían en 7 785 escuelas (84.04%); 3. Posgrado, sub nivel al que estarían inscritos 478 382 profesionistas (8.66%) y adscritos 104 190 docentes, (20.06% del total), los que dispondrían de 4 418 escuelas.
La gráfica Egresados 2023-2024 de nivel licenciatura por cada 100 alumnos que iniciaron su educación primaria en 2007-2008, establecería la media nacional en 32 egresados; el estado de Puebla contaría con 31, 1 menos que la media nacional y 36 menos que los egresados de la Ciudad de México, entidad que se ubicaría en el sitio 1 de la gráfica y que contaría con 67 egresados. Puebla estaría distante de Oaxaca en 17 puntos de Oaxaca entidad que contaría con 14 egresados de cada 100 de acuerdo al parámetro indicado.
Las cifras mostrarían que la educación superior mexicana continuaría creciendo y que cada vez más jóvenes lograrían acceder a estudios profesionales, no obstante la oferta educativa globa,l incluida la de las IES privadas, dejaría fuera a 1 de cada 2 aspirantes  de quienes deberían contar con esa alternativa, y si nó, habria que preguntarle a los rechazados. No obstante el aumento de la matrícula, del personal docente y de los planteles reflejaría esfuerzos importantes de expansión realizados durante los últimos años y lo mismo, la importancia que aún mantienen las IES de financiamiento privado, a pesar de las circunstancias adversas en la que se desenvuelven.
No obstante, los datos también revelan desafíos estructurales:  Entre ellos que  solo 1.6 de cada 10 estudiantes que ingresara a la escuela primaria  en el ciclo escolar 2006-2007 egresaría de educación superior; las diferencias entre entidades federativas en materia de egreso seguirían siendo significativas. Mientras algunas entidades muestran trayectorias educativas consolidadas, otras continúrían enfrentando dificultades para que los estudiantes concluyan exitosamente sus estudios.
 De la misma manera, la participación predominante de las instituciones públicas confirmaria que el Estado seguiría siendo el principal responsable de garantizar el acceso a este nivel educativo. Sin embargo, el crecimiento sostenido de la demanda obligaría a fortalecer la inversión, ampliar la cobertura y mejorar las condiciones académicas evitando trampas y simulaciones Gracia.

Escuelas militarizadas cuestionadas

Cartas a Gracia
Estimada Maestra
A preguntas expresas realizadas por una reportera que asistiría a la Mañanera del lunes 17 de abril: “Tras el fallecimiento de Dafne Zapata y de este caso […] cómo se va a trabajar esta regularización de la novatada? ¿Se va a legislar el tema? ¿A quién le corresponde supervisar esto?” La titular del ejecutivo federal subiría a la palestra a Mario Delgado, quien al responder señalaría: “No está autorizada por la ley ningún tipo de educación  “militarizada”. Ni la Secretaría Educación y la Defensa Nacional autorizan este tipo de modalidades. […] Además, la ley también protege a los niños, a las niñas, de cualquier tipo de maltrato. […] La impartición de educación militar en instituciones de educación básica resulta incompatible con fines, principios y objetivos constitucionales y legales que rigen dicho tipo educativo”.
El interrogatorio reporteril mañanero continuaría cuestionando al encargado de despacho: -“¿Entonces, van a prohibir estas…?- [Su respuesta sería muy clara] Es que no es que “estén prohibidas”, es que no están permitidas. Lo que estamos, lo que estamos […] Recordarle a todo el Sistema Educativo es que esto no está permitido, para que inicien una supervisión. [Y continuaría contestando a la intervención de otro comunicador]; pero sí siguen ocurriendo las novatadas, pueden seguir ocurriendo. ¿Cómo se va a supervisar y legislar eso? Porque dice que “no está”, pero pueden seguir ocurriendo [preguntas a las que Delgado respondería:] Porque la Ley General de Educación y la Ley de la Protección de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes prohíbe cualquier tipo de maltrato. Entonces, no puede permitirse ese tipo de prácticas”.
El encargado del despacho educativo seguiría contestando inquéritos formulados por reporteras y reporteros y, a la pregunta de si va a revisar en todo el país, contestaría que esa acción ya se habría verificado reconociendo que la autoridad competente sería la local; al contestar el cuestionamiento de sí habría una deficiencia en la educación afirmaría que no; aunque reconocería que sí “hubo un reglamento hace muchos años, hay que decirlo, pero eso está más que superado por las actuales leyes”. Otra cuestionadora le espetaría: Si no son legales, ¿operan en el marco de…?”. Pregunta que merecería una respuesta clarificadora: “No, es que son escuelas que ofrecen esta modalidad. Son escuelas que tienen su permiso, pero ofrecen esta modalidad, y eso es lo que no debe permitirse”. Otra reportera cuestionaría: “¿No correspondería a la Profeco checar si es publicidad falsa? A lo que respondería “No, porque no solo es publicidad; sí están -como ya lo vimos ahora- disfrazando estas prácticas, estos maltratos, diciendo que ´es militarizada´. Y entonces, esa modalidad no existe en la ley y no está permitida.”
Respuestas sujetas a interpretación de las y los lectores Gracia, y que permitirían hacer algunas acotaciones al margen. Quien encabezaría el despacho educativo federal señalaría que las instituciones de corte militarizado no estarían autorizadas; aunque esa afirmación no sería equivalente a que estuviesen prohibidas como él mismo lo acepta, al tiempo que reconocería que no existiría “autorización expresa para ellas”. Recordando la máxima jurídica que dicta que “los particulares pueden hacer todo aquello que no esté expresamente prohibido por la ley, mientras que las autoridades solo pueden hacer aquello que la ley les autoriza expresamente” y que el encargado de despacho interpretaría en sentido contrario.
El señalamiento: “Recordarle a todo el Sistema Educativo es que esto no está permitido, para que inicien una supervisión”, y requeriría de una “base legal” que estuviese apegada al Artículo 16 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (fundada y motivada) para no interpretarse como una cacería de brujas o una respuesta, de botepronto, a un feminicidio que generaría un gran malestar social y que sería producto de una novatada; fenómeno que se remontaría en la historia a instituciones militarizadas y/o a internados, instituciones en las que los decesos producto de novatadas, incluiría a normales rurales (Normal Rural Carmen Serdán de Teteles, Puebla y a la de Normal Rural Mactumactzá, Chiapas entre otras), pero también a centros de formación policial y/o militar, universidades públicas, por lo que generalizar a partir de lo acaecido en la escuela de Tamaulipas sería incorrecto. Exigir (como también lo formula el jefe de la oficina) el pleno respeto a los derechos de niñas, niños y adolescentes en escuelas de educación básica y obligatoria, no sería sólo un imperativo formal extensivo a la educación superior y la convivencia rutinaria entre personas de todo género y edad, sino una exigencia legal y socialmente reconocida.
Gracia, en un Estado de derecho no bastaría con la indignación social, por legítima que esta sea, ni tampoco con declaraciones políticas formuladas al calor de una tragedia. La obligación de las autoridades consistiría en actuar con apego irrestricto a la ley, distinguiendo entre las prácticas abusivas que deberían erradicarse sin contemplaciones y los modelos educativos que, aunque controvertidos, deberían analizarse desde la legalidad y no desde prejuicios o generalizaciones. El lamentable fallecimiento de una estudiante obligaría a revisar protocolos, supervisión y responsabilidades, pero también a evitar simplificaciones que conduzcan a sancionar indiscriminadamente realidades distintas.
La defensa de los derechos humanos exigiría firmeza contra el maltrato, así como respeto a los principios de legalidad, certeza jurídica y debido proceso. Solo así la justicia dejaría de ser una reacción emocional para convertirse en una auténtica solución institucional. “Porque entre la indignación y la legalidad no debería haber conflicto: la primera exigiria respuestas; la segunda, que sean correctas.»
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