Gustavo Santin

Los chamaquearon por enésima vez

Cartas a Gracia
Estimada Maestra:

La ciudadanía de la Ciudad de México tendría que reconocer que la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) la chamaquearía por enésima vez, al adelantar ocho días el inicio de la llamada “huelga nacional”, no obstante y por excepción, la marcha del Ángel de la Independencia al Zócalo capitalino sería contenida en las calles de Bolívar y 5 de Mayo, a unas cuantas cuadras de su destino, por quienes en otras ocasiones escoltarían a los contingentes para garantizar su seguridad.

El episodio derivaría en un forcejeo con cuerpos de seguridad, que utilizarían -presuntamente- polvo de extintores para contener a los manifestantes. Más tarde, las y los trabajadores de la educación provenientes de Oaxaca instalarían un plantón en la calle 5 de Mayo.

La insatisfacción expresada por las y los docentes que participarían en el plantón de la Ciudad de México -y que se replicaría en otras entidades- generaría una cadena de afectaciones que terminaría impactando al estudiantado y a la sociedad civil.

La suspensión de clases, la toma de plazas públicas, instalaciones gubernamentales y negocios privados, casetas y bloqueos carreteros provocarían reacciones adversas, como ocurriría en el municipio de Mitla, Oaxaca. Sin embargo, más allá de estas expresiones de conflicto, el movimiento magisterial pondría sobre la mesa la inconformidad de maestras y maestros, con las condiciones generales de trabajo y con la forma en que, a su juicio, serían tratados por sus patrones.

La Ley del ISSSTE de 2007, que afectaría particularmente a las y los docentes con menos de 17 años de antigüedad, incorporados al servicio profesional docente a partir del ciclo escolar 2008‑2009 sería, con el rechazo a la reforma neoliberal, el epicentro de su movilización.

Esta legislación sustituiría el “sistema solidario de pensiones -financiado con aportaciones de trabajadores activos y del Estado, y vinculado al último salario o a un promedio- por un esquema de cuentas individuales administradas por un AFORE, en el que el monto de la pensión depende del ahorro acumulado y su rendimiento”. El cambio trasladaría el riesgo del retiro a los trabajadores y profundizaría la incertidumbre sobre una jubilación digna; así sucedería con los trabajadores del Instituto Mexicano de Seguro Social.

A estas inconformidades se sumarían otras quejas recurrentes de las y los docentes: el rechazo a un incremento salarial que contemplaría sólo 4% al salario base y 5% a prestaciones; la sobrecarga burocrática que no se reconocería como tiempo efectivo de trabajo; los programas especiales que aumentarían las tareas sin acompañamiento ni personal suficiente; la falta de docentes especializados; los largos traslados entre casa y escuela; lo mismo que el acarreo político‑sindical para respaldar causas que no siempre coinciden con las convicciones del magisterio, pero que otorgan puntos ante las dirigencias sindicales.

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La insatisfacción docente encontraría eco, aunque no necesariamente justificación, en la percepción social sobre la educación pública. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG2025, publicada por el INEGI el 21 de mayo de 2026, el 69% de la población usuaria de la educación pública obligatoria se declararía satisfecha con el servicio (poco menos de 2 de cada 3); sin embargo, el 84.9% afirmaría que se cumpliría con los días de clase. Esta diferencia sería reveladora: aún en contextos de insatisfacción, la continuidad escolar seguiría siendo un valor central para las familias, lo que acotaría territorial y socialmente la legitimidad de las huelgas y paros prolongados.

Al final, el adelanto de la huelga, la confrontación en las calles y la reiteración de agravios laborales dejarían una escena conocida: mucha visibilidad, poco avance sustantivo y un impacto directo en estudiantes y familias que no participarían en la disputa. Las cifras mostrarían que, pese a la insatisfacción existente, la mayoría valoraría la continuidad escolar por encima del conflicto.

En ese contexto, el magisterio disidente volvería a tensar la cuerda sin modificar las reglas del juego, trasladando el costo a terceros al tiempo en el que la declaración de la lideresa de la sección 22 reconocería en entrevista transmitida en medios, el talante político del movimiento de la CNTE. Porque, como dice el refrán, el que mucho corre, pronto se cansa, Gracia.

Tras el dislate secretarial, adelanto de la huelga nacional

Cartas a Gracia
Estimada Maestra:

Tras el dislate del titular del despacho educativo, parecería que las cosas en este sector regresarían al estado que guardaban antes del anuncio de la conclusión anticipada del calendario escolar.

Como se comentaría previamente y tras las opiniones contrarias a la medida, el titular del despacho educativo federal anunciaría el restablecimiento de la fecha original, prevista para en la conclusión del ciclo escolar 2025‑2026 (DOF. Acuerdo número 18/06/25).

En consecuencia, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) dejaría sin efecto el rechazo a la medida anunciada por el presidente de la CONAEDU y, para no quedarse atrás, señalaría que la “huelga nacional” se adelantaría al 1 de junio; once días antes del inicio de torneo futbolero.

Por su parte, el SNTE dejaría de festinar en redes sociales, el adelanto de la conclusión del ciclo escolar que habría pretendido presentar como una conquista sindical; en tanto que en ese lapso las autoridades educativas federales, anunciarían el incremento salarial otorgado a las maestras y maestros del país.

El adelanto de la huelga nacional se plasmaría en el boletín digital de la Sección 22, documento que recogería los acuerdos de la Asamblea Nacional Representativa realizada el 16 de mayo pasado en la Ciudad de México y de la cual destacarían los siguientes puntos:

 

  • “Estallar la huelga nacional de la CNTE para la solución de las demandas centrales el 1° de junio de 2026, con la instalación del campamento nacional en la Ciudad de México.
  • Realizar una marcha del Ángel de la Independencia al Zócalo el 1° de junio y, al término del mitin político, instalar un plantón en el Zócalo capitalino.
  • Priorizar la Mesa Nacional de la Comisión Nacional Única Negociadora con la Presidenta, antes de plantear mesas tripartitas en los estados.
  • Definir el menú de acciones de la huelga nacional en la próxima Asamblea Nacional Representativa, como instancia de toma de decisiones de la CNTE.
  • Emitir un pronunciamiento frente a las respuestas del Gobierno Federal al pliego petitorio, las cuales se declaran nulas por no atender las demandas centrales.
  • Deslindarse del oportunismo de Marx Arriaga y de los comités de defensa de la Nueva Escuela Mexicana.
  • Exigir la destitución de Alfonso Cepeda Salas como dirigente del SNTE, al considerarlo en estado de ilegalidad y ajeno a los intereses del magisterio nacional”.

 

Al reivindicar sus banderas históricas -la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, el retorno al esquema solidario de pensiones y el fin de la reforma educativa de corte neoliberal, entre otras- la CNTE apostaría más que a la fuerza organizativa que mantendría en las entidades donde sería mayoritaria (Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán y la Ciudad de México) y a las zonas o localidades en las que su crecimiento habría sido desigual y minoritario, al escaparate político derivado de la coyuntura mundialista y la coincidencia con las demandas de otros movimientos sociales con los que mantendría una alianza política -transportistas y productores agrícolas- que actualmente se confrontarían con la administración pública.

El derecho de huelga del magisterio sería incuestionable en el plano laboral, pero no en el plano constitucional. Cuando su ejercicio implicaría la interrupción prolongada un servicio público vinculado directamente con el derecho humano a la educación que vulneraría el interés superior de niñas, niños y adolescentes, encontraría límites claros.

La experiencia reciente demostraría que estas huelgas no sólo fracasarían en alcanzar sus objetivos estructurales, sino que trasladarían el costo del conflicto a quienes no participarían en él: las infancias y juventudes del país (incluidos sectores vulnerables de la sociedad). En ese punto, la protesta dejaría de ser un instrumento legítimo de presión para convertirse en un factor adicional de exclusión educativa

El episodio del calendario escolar dejaría al descubierto no solo un error de conducción administrativa, sino una fragilidad institucional más profunda. El anuncio precipitado, la rectificación forzada y la presión sindical posterior evidenciarían que una decisión con impacto nacional podría quedar atrapada entre la improvisación, la coyuntura política y el conflicto gremial.

Mientras tanto, el derecho a la educación y el interés superior de la niñez permanecerían como variables secundarias en una disputa que no les pertenecería. El problema no sería únicamente el adelanto fallido del calendario, sino un diseño normativo que concentraría la decisión y obligaría a corregirla sólo cuando el costo político se volvería insostenible. Porque, dice bien el refrán, del dicho al hecho hay mucho trecho, mientras que las obras de infraestructura de la ciudad de México comprometidas, quedan en entredicho.

Coscorrones presidenciales

Cartas a Gracia
Apreciada Maestra:

Tras los coscorrones sociales y presidenciales Gracia, en la mañanera del 11 de mayo se disculparían las faltas que cometería el titular del despacho educativo de la Federación, derivada del anuncio por la finalización anticipada del ciclo escolar 2025-2026 y se responsabilizaría de ella, a una -presunta- petición que los titulares de los despachos educativos locales habrían formulado en una reunión ordinaria de la CONAEDU.

No obstante, el propio Mario Delgado y tras una reunión extraordinaria del propio organismo, comunicaría la rectificación de la medida previamente anunciada, la que quedaba sin efecto y que el calendario escolar regresaría al publicado en el DOF el 9 de junio del 2025, acuerdo que sería rubricado por el propio Delgado en su carácter de Secretario de Educación Pública.

El calendario escolar se encontraría inmerso tanto en el Artículo 113 del Título Séptimo. Del Federalismo educativo. Capítulo Único. De la distribución de la función social en educación, de la Ley General de Educación, así como en los Artículos 87, 88 y 89 del Capítulo XII. Del calendario escolar del Título Tercero Del Sistema Educativo Nacional. Normatividad que a la letra señalaría: Artículo 113:

“Corresponden de manera exclusiva a la autoridad educativa federal las atribuciones siguientes, […] III. Establecer el calendario escolar aplicable en toda la República para cada ciclo lectivo de la educación preescolar, la primaria, la secundaria, la normal y demás para la formación de maestros de educación básica […] El Artículo 87. [por su parte establecería:] La autoridad educativa federal determinará el calendario escolar aplicable a toda la República, para cada ciclo lectivo de la educación básica y normal y demás para la formación de maestros de educación básica, necesarios para cubrir los planes y programas aplicables. El calendario deberá contener un mínimo de ciento ochenta y cinco días y un máximo de doscientos días efectivos de clase para los educandos. Las autoridades escolares, previa autorización de la autoridad educativa local y de conformidad con los lineamientos que expida la Secretaría, podrán ajustar el calendario escolar al que se refiere el párrafo anterior. Dichos ajustes deberán prever las medidas para cubrir los planes y programas aplicables.

El Artículo 88. [en tanto señalaría] En días escolares, las horas de labor escolar se  dedicarán a la orientación integral del educando, a través de la práctica docente, actividades educativas y otras que contribuyan a los principios, fines y criterios de la educación, conforme a lo previsto en los planes y programas de estudio aplicables. Las actividades no previstas en los planes y programas de estudio, o bien la suspensión de clases, sólo podrán ser autorizadas por la autoridad que haya establecido o, en su caso, ajustado el correspondiente calendario escolar. Estas autorizaciones únicamente podrán concederse en casos extraordinarios y si no implican incumplimiento de los planes y programas ni, en su caso, del calendario señalado por la Secretaría. De presentarse interrupciones por caso extraordinario o fuerza mayor, la autoridad educativa tomará las medidas para recuperar los días y horas perdidos. 

Artículo 89El calendario que la Secretaría determine para cada ciclo lectivo de educación preescolar, de primaria, de secundaria, de normal y demás para la formación de maestros de educación básica, se publicará en el Diario Oficial de la Federación. La autoridad educativa de cada entidad federativa publicará en el órgano informativo oficial de la propia entidad, las autorizaciones de ajustes al calendario escolar determinado por la Secretaría.

Sin embargo, y a pesar de que la Ley General de Educación establecería que correspondería exclusivamente a la autoridad educativa federal establecer el calendario escolar, también es cierto que acotaría esta facultad mediante los procedimientos establecidos al contravenir los artículos 87, 88 y 89 de la propia ley, que establecen límites materiales, causales y formales al calendario escolar”.

El Artículo 87 mandataria que “el calendario deberá contener un mínimo de ciento ochenta y cinco días y un máximo de doscientos días efectivos de clase para los educandos”; si bien, abriría la puerta para que quienes detentan las direcciones de las escuelas, pudiesen ajustarlo siempre y cuando contasen con la venia de las autoridades educativas locales y siguiendo los “lineamientos” de las autoridades nacionales.

El Artículo 88 autorizaría la suspensión de clases solo casos extraordinarios autorizados, mientras no cuando afectase el cumplimiento de los planes y programas de estudio y la argumentación de la autoridad educativa federal no cumpliría con esos requisitos.

El Artículo 89 establecería la publicación de los calendarios escolares en el Diario Oficial de la Federación lo mismo que en los órganos informativos oficiales de cada una de las entidades federativas.

En el anuncio del adelanto del calendario escolar, Gracia, la Secretaría de Educación Pública incurriría en violaciones materiales y procedimentales a los artículos 87, 88 y 89 de la Ley General de Educación, al proponer un ciclo inferior al mínimo legal, sin causa extraordinaria jurídicamente válida y sin acto administrativo formal publicado.

La posterior rectificación subsanaría esas infracciones, pero dejaría intacto el problema de fondo: un marco normativo que concentra en una sola autoridad una decisión y que, por su impacto nacional, solo lograría corregirse mediante presión política y no por diseño institucional. Porque, como bien dice el refrán, del dicho al hecho hay mucho trecho.

“Si no hay solución, no rodará el balón”

Cartas a Gracia
Apreciada Maestra

Mientras que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) anunciara la intención de llevar a cabo una huelga nacional que coincidiera con el partido de inauguración de la 23ª Copa del Mundo y en revistas como Profelandia se externarían opiniones que cuestionarían la eficacia de políticas públicas frente al incremento de la deserción escolar, la SEP destinaría el Boletín 155. [a señalar logros del] Gobierno de México impulsa programas en favor de 20.2 millones de niñas y niños de Educación Básica: Mario Delgado, publicado el 30 de abril; destino que compartiría el Boletín 157. Consolida Gobierno de México el mayor programa de becas; en 2026 ya llegará a más de 23 millones de estudiantes: Mario Delgado, y que saldría a la opinión pública el pasado 2 de mayo.

Derivado del parágrafo anterior destacaría, Gracia, algunos de los puntos medulares de los comunicados referenciados, iniciando por el Boletín 155. El comunicado referiría “el arranque de la entrega de tarjetas de la Beca de Apoyo para Uniformes y Útiles “Rita Cetina” para 9.9 millones de niñas y niños de primaria a nivel nacional […] la mejora y dignificación de más de 137 mil 200 escuelas, con un impacto a favor de 13.7 millones de estudiantes del nivel básico […] otorgamiento de becas, el mejoramiento de la infraestructura escolar, la atención médica, la entrega de material didáctico y la promoción de actividades deportivas, en beneficio de 20.2 millones de niñas y niños inscritos en 203 mil 600 escuelas públicas durante el ciclo escolar 2025-2026.

Asimismo la entrega de tarjetas de la Beca de Apoyo para Uniformes y Útiles “Rita Cetina” de 9.9 millones de niñas y niños de primaria, con un monto de 2 mil 500 pesos; aunado a los 5.3 millones de estudiantes de secundaria que reciben la beca Universal Rita Cetina […] acciones, que en conjunto benefician a 15.2 millones de estudiantes de primaria y secundaria, el 99 por ciento del alumnado de Educación Básica en el país tiene garantizadas mejores condiciones para su formación académica y para permanecer en la escuela, “donde deben estar”.

A los programas sociales se sumarían la estrategia Vive saludable, vive feliz y que a decir del funcionario permitiría “valorar a más de 10.4 millones de niñas y niños de 80 mil 700 centros escolares [y de ellos], 4.7 millones de estudiantes han sido atendidos en clínicas, se han otorgado de manera gratuita 89 mil lentes” a los que habría que sumar la entrega de casi 160 000 000 millones de libros de texto gratuito de educación obligatoria.

La danza de los millones tendría que ser confrontadas con la permanencia de las alumnas y alumnos en el sistema educativo, y la mejora de la calidad educativa sujeta a evaluaciones externas de carácter nacional e internacional suspendidas en las dos últimas administraciones.

Frente al tono triunfalista del titular del despacho educativo federal, analistas en materia educativa y madres y padres de familia habrían señalado la distancia entre un futuro prometedor y una realidad que apenas ofrece alternativas de crecimiento y ventanas de oportunidad. A ello aluden las Cartas a Gracia enviadas con antelación, así como diversos datos contenidos en Las principales cifras del Sistema Educativo Nacional 2024‑2025.

De acuerdo con el cuadro Indicadores de educación inicial (pág. 21), la atención institucional a niñas y niños de 0 a 2 años 11 meses alcanza apenas al 3.8% del total en ese rango de edad. Por su parte, el cuadro Indicadores de educación preescolar (pág. 23) muestra que la tasa neta de escolarización de niñas y niños de 3 a 5 años se ubica en 63.6%; lo que implica que poco menos de dos de cada tres asisten a una institución educativa.

En educación primaria (pág. 27), la cobertura reportada es del 99.5%, con una tasa neta de escolarización del 94.5% y un abandono escolar de 0.6% (pág. 29). En educación secundaria (pág. 31), el abandono escolar alcanzó 3.7% en el ciclo 2023‑2024, mientras que para el ciclo 2024‑2025 los datos aparecen como no disponibles.

La misma situación se presenta en las variables de reprobación (3.4% en 2023‑2024) y eficiencia terminal (90.5%), así como en la tasa de terminación (84.2%); todas ellas sin información reportada para el ciclo 2024‑2025. En contraste, la tasa neta de escolarización de la población de 12 a 14 años se sitúa en 82.2% en el ciclo 2024‑2025.

Mientras se revisan declaraciones encomiosas de Mario Delgado y se confrontan con la realidad educativa, esa que restregaría en la cara que 1 de cada 2 escuelas de educación primaria serían de organización incompleta, la CNTE avanzaría con una pretendida huelga nacional acompañada de la consigna: “Si no hay solución, no rodará el balón”. Cumpliría parcialmente con sus amenazas.

Marcharía el 1 de mayo de la mano con otras organizaciones que tradicionalmente lo hacen e incrementaría de manera artificiosa su fuerza; entregaría su pliego petitorio reivindicando sus demandas históricas al tiempo que pactarían en Palenque, una cita con la titular del Ejecutivo federal para el lunes 11 de mayo. En tanto Gracia, Mario Delgado pretenderían desactivar la huelga anunciada mediante una medida política saludada por el SNTE y que pretendería arrebatarles la narrativa mandando a las y los trabajadores de la educación de vacaciones el 5 de junio; 6 días antes del movimiento anunciado.

La confrontación entre el discurso triunfalista de la SEP y la amenaza de huelga de la CNTE ocurriría sobre un terreno frágil: un sistema educativo que no lograría garantizar trayectorias completas desde la primera infancia hasta la educación media.

Las cifras oficiales mostrarían que el problema no sería marginal ni coyuntural, sino estructural. En ese contexto, reducir el debate a becas, calendarios o movilizaciones sindicales dejaría intacta la pregunta de fondo: ¿Cómo se aseguraría la permanencia escolar en un sistema donde millones de niñas, niños y jóvenes siguen quedando fuera? Mucho ruido, pocas nueces y unos cuantos coscorrones presidenciales, Gracia.

A propósito del Día del niño

Cartas a Gracia
Estimada Maestra
La contraportada del periódico La Jornada publicada el lunes 27 de abril de 2026, cabecearía esa página con el título: Violencia en hogares y desapariciones aquejan a menores de edad; llamada mediante la que invitaría a leer 3 notas, elaboradas respectivamente, por Laura Poy Solano (pág.13), César Arellano García (pág. 13), y Rocío González Alvarado (pág. 33) Gracia, para conmemorar el 102 Aniversario del día del niño instituido en la administración de Älvaro Obregón a instancias de José Vasconcelos. Al día del niño se le conoce indistintamente y a instancia de organismos internacionales como día del niño y la niña y de la misma manera, como día de la niñez.
Laura Poy escribiría: “en México se estima que uno de cada dos niñas, niños y adolescentes de 1 a 14 años ha experimentado un método de disciplina violenta, es decir, al menos 20 millones han sufrido alguna forma de agresión en sus hogares, alerta la oficina del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en el país.”, en tanto que Rocío González Alvarado intitularía su nota, resaltando: Casos de maltrato infantil aumentaron en tres años: procuraduría del menor. De 2 mil 465 en 2023, pasaron a 3 mil 164 en 2025 // Ha permeado la cultura de la denuncia. En este año van mil 782: opinaria Viridiana Osorio. César Arellano García destacaría la desaparición de 29 menores al día y atribuiría el dato a “la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) y el colectivo Hasta Encontrarles”.
No obstante, los cuadros 5.6.1. Distribución de adolescentes por reporte de daños a la salud por ataque o violencia en los últimos 12 meses por sexo y grupo de edad, y 5.6.2. Población adolescentes de 10 a 19 años que sufrió daños a la salud por ataque o violencia en los últimos 12 meses por tipo, motivo principal y sexo. México de la Ensanut continua 2023, permitirían contar con un panorama de la violencia adolescente, desagregada en las variables enunciadas en el nombre del instrumento; con el “san benito” de no contaría con información que permitiera señalar quién es el causante de los daños.
En el primero de los 2 cuadros se cuantificaría el número de adolescentes que padecerían algún tipo de violencia distribuidos por rango de edad y sexo, estableciéndolo en 508 400 adolescentes y, de ellos corresponderían 242 500 (2.2%) a mujeres y 265 900 a hombres (2.3%); en tanto el universo de quienes no la sufrirían, estaría integrado por 21 893 200 adolescentes (10 738 600 mujeres + 11 154 500 hombres).
En el segundo de los cuadros, la Ensanut 2023 expondría el tipo de violencia y el lugar de ataque en el que se sucitarían los hechos contemplados en las 20 variables que integran este instrumento.
Los cuadros Gracia, mostrarían la magnitud documentada de las y los adolescentes que sufrirían violencia en 2022 y los espacios en los que sucedería (lugar del ataque) y entre los que destacarían: en primer lugar la vía pública, espacio en el que acontecerían  2 de cada 3 incidentes; y en segundo sitio, la escuela que es testigo de 1 de cada 5 acontecimientos. Estos cuadros no permitirían, apreciada Maestra, conocer a quienes podrían ser los perpetradores; aunque el universo se encuentra acotado. No muchos adolescentes sufren violencia grave, pero quienes la padecen lo hacen en contextos y momentos muy específicos que les marcan la vida.

Bienestar docente

Cartas a Gracia
Apreciada Maestra:

Mario Delgado insistiría, por tercera vez, mediante el Boletín [SEP] 138. Avanza la transformación educativa con Federación y estados en infraestructura, becas y bienestar docente, publicado el 16 de abril cuando señalaría:

“Inversión histórica en infraestructura educativa, equipamiento y reconstrucción de planteles en todo el país, informó el titular de la SEP” [y como ejemplo de lo que realizarían, mencionaría]. Aguascalientes nuevos laboratorios científicos; Baja California Sur fortalecimiento de la infraestructura en educación inicial; Campeche, 187 mdp en equipamiento escolar; Chiapas se invirtieron más de 12 mmdp para fortalecer la educación.

“Chihuahua se asignaron plazas docentes y directivas; Colima rehabilitación [de escuelas] tras fenómenos naturales; Guerrero […] 29 mmdp de apoyos a escuelas afectadas por fenómenos climatológicos; Hidalgo, equipamiento tecnológico a docentes y planteles; Jalisco se alcanzaron más de 500 mil registros en programas de becas; Michoacán [plantel de la] Universidad Rosario Castellanos (UNRC); Nayarit, se construyen nuevos espacios educativos; Nuevo León se benefició a más de 140 mil estudiantes con becas; Oaxaca, se reconstruyen escuelas afectadas por sismos; Puebla se implementaron campañas masivas de vacunación.

“Quintana Roo [fortalecimiento del] equipamiento de planteles; San Luis Potosí avance en el proceso de federalización y homologación del nivel de Telesecundaria; Sinaloa proyecta la construcción de nuevas preparatorias; Sonora se incrementa el presupuesto de becas a nivel histórico; Tabasco entrega de tabletas electrónicas a estudiantes; Tamaulipas, avance en asignación de plazas docentes; Tlaxcala se construye nueva infraestructura educativa; en Veracruz se mantiene la dispersión de becas; Yucatán se invierte en modernización de planteles; y en Zacatecas impulsa la creación de la UNRC”. Tópicos en los que se mezclarían acciones de chile, dulce y manteca.

Mientras tanto, Gracia, para no abundar en el tema infraestructura y aprovechando la mención de bienestar docente, la Carta a Gracia revisaría tanto el cuadro Escuelas multigrado y unitarias y la gráfica Porcentaje de alumnos y escuelas respecto al total de educación primaria (Multigrado + Unitaria) que se presenta en la página 47 del anuario Principales Cifras del Sistema Educativo Mexicano y que indicaría la existencia de una ventana de oportunidad para mejorar la infraestructura educativa y el fortalecimiento de la planta docente en 1 de cada 2 escuelas públicas de educación primaria que ascenderían al número de 47 780 (49.6%) y que atendería a 1 905 106  del total nacional (14.8%).

En tanto el cuadro Sistema educativo nacional. Ciclo Escolar 2024-2025. Tipo Educativo: educación básica; control: todos; entidad: todas del Sistema interactivo de consulta de estadística educativa, que ampliaría la ventana de oportunidad para el Gobierno de la República y de la misma manera para las entidades federativas, redundantes en la mejora del bienestar para las y los maestros y las comunidades escolares.

El cuadro reportaría 231 913 escuelas de educación básica; 23 358 341 alumnos; 1 237 782 docentes (881 576 mujeres <71.22%> y 356 206 hombres); 112 324 docentes de educación física; 53 341 docentes de educación artística; 48 719 docentes de educación tecnológica; 71 339 docentes de idiomas; 81,771 directivos con grupo; 106 263 directivos sin grupo; 1 077 475.

De esas cifras destacaría los siguientes porcentajes: solo existiría menos de 1 docente de educación física por cada 2 escuelas (48.43%); menos de 1 docente de educación artística (23.0%) por cada 4 escuelas; poco más de 1 docente de educación tecnológica (21.0%) por cada 5 escuelas; poco menos de 1 docente de idiomas (30.76%) por cada 3 escuelas; 1 docente de cada 3 (35.35%) comparten sus actividades frente a grupo con la responsabilidad de la conducción de la dirección escolar del plantel (director comisionado).

El renglón Puebla de este cuadro mostraría la existencia de 12 275 escuelas; 1 339 162 alumnos; 62 964 docentes (47 612 mujeres <75.61%> y 15 352 hombres) ; 3 754 docentes de educación física; 1 655 docentes de educación artística; 1 787 docentes de educación tecnológica 14%; 2 197 docentes de idiomas; 5 412 directivos con grupo; datos que permitirían establecer una relación de poco menos de 1 docentes de educación física (30.58%) por escuela, menor que la nacional en 17.85 puntos porcentuales; poco más de 1 docente de educación artística por cada 10 escuelas (13.48%), inferior en 9.52 puntos porcentuales al promedio nacional; poco menos de 1.5 docentes de educación tecnológica (14.55%) por cada 10 escuelas; poco menos de 1 docente de idiomas (17.89%) por cada 5 escuelas y distante del promedio nacional en 12.87 puntos porcentuales; poco menos de 1 docente de cada 2 (44.08%) comparten sus actividades frente a grupo con la responsabilidad de la conducción de la dirección escolar de1 plantel (director comisionado) promedio superior al nacional en 8.73 puntos porcentuales.

No obstante Gracia, solo las y los docentes que han laborado en una escuela de organización incompleta, sabrían que el león no es como lo pintan; es peor, que no tendrían únicamente que avocarse a la atención de las y los alumnos de diferentes grados académicos, suplir la inexistencia de docentes regulares y de especialistas en tecnologías, artísticas, educación física e inglés, contemplados en las estadísticas oficiales convirtiéndose en todólogos; sus labores cotidianas irían acompañadas del llenado de la documentación, atención a la supervisión, visitas a las oficinas administrativas y atención a madres y padres de familia.

Esta sobrecarga no sólo limitaría la posibilidad de una educación integral, sino que atentaría directamente contra su bienestar y su salud mental y trasladaría al esfuerzo individual, lo que debería ser una responsabilidad institucional. De ellos se podría decir estimada Maestra: docente que mucho abarca, poco rinde.

Cobija que no alcanza

Cartas a Gracia
Estimada Maestra:

Una proporción considerable de la inversión en infraestructura educativa radicaría en las aportaciones que otorgaría el Programa la Escuela es Nuestra, Gracia; así lo señalaría -y habría que creer sin conceder-, Mario Delgado.

De acuerdo con información publicada el 7 de abril por el Boletín 127La rehabilitación de planteles con La Escuela es Nuestra concentra 45% de la inversión educativa, destacaría contar con “un presupuesto anual de 26 mil millones de pesos”; atender a más de 75 000 planteles y a “8.5 millones de estudiantes; recursos ¿administrados? por “72 mil 349 Comités Escolares de Administración Participativa (CEAP)”.

También señalan en el boletín contar con una “inversión histórica de 142 mil 500 millones de pesos destinada desde 2019 a la fecha, monto que anualizado promediaría 20 mil 357 millones de pesos por ejercicio y habría sido utilizado en rubros que definirían en las reglas de operación y apoyos que variarían entre 200 000 y 1 500 000 pesos por escuela dependiendo del número de alumnos, y en hasta 3 “dispersiones” por plantel ,“ con la cual se han otorgado 404 mil 588 apoyos en 187 mil 92 escuelas públicas, lo que reafirma el compromiso del Gobierno de México con la mejora de los espacios educativos”.

Valdría la pena considerar, estimada Maestra, que la cifra de “75 mil planteles correspondería a la atención anual del programa en 2026 [mientras que] las 187 092 escuelas públicas [se referirían] al total acumulado de escuelas que han recibido al menos un apoyo desde 2019”. Datos que por el uso indistinto que les da el comunicado podría sobreestimar el impacto real del programa.

El Acuerdo número 35/12/25 por el que se emiten las reglas de operación del programa La Escuela es Nuestra para el ejercicio fiscal 2026, que te remitiría al anexo determinaría, entre otros documentos, la Guía 2026 del PLEEN y cuáles serían los Objetivos:

“2.1. General. Lograr que las comunidades escolares por conducto del CEAP de los planteles de educación básica pública y de educación pública escolarizada de media superior, mejoren las condiciones físicas, el equipamiento y servicios escolares de los planteles, mediante la entrega de un subsidio atendiendo la suficiencia presupuestaria. […] 2.2. Específicos. Entregar un subsidio a las comunidades escolares de planteles de educación básica pública, a  través del CEAP, para que mejoren sus servicios escolares, equipen, rehabiliten o amplíen las condiciones físicas del plantel. Conformar un CEAP como mecanismo para fortalecer la participación y organización de las comunidades escolares”.

En el Anexo del PLEEN se enlistarían los rubros para el uso de los recursos dispersados a las escuelas; destinos que también podrían ser consultados en la Guía para el Facilitador 2026 y que a continuación se enumeran, Gracia:

“1. Equipamiento (adquisición de equipo como: mobiliario, materiales didácticos o insumos para su elaboración, materiales deportivos y/o artísticos, equipo de seguridad y primeros auxilios;
2. Rehabilitación/ampliación (mejorar y/o recuperar las condiciones de los planteles, sus instalaciones y equipos; incremento, modificación física y acondicionamiento de las instalaciones del plantel);
3. Servicio de alimentación (ofrecer alimentos a niñas, niños y adolescentes para contribuir a fortalecer su salud) y
4. Horario extendido (generar un mejor desempeño académico y desarrollo integral del alumnado con la extensión de la jornada entre 6 y 8 horas diarias)”.

Sin embargo, Gracia, los montos de los recursos que se entregarían a las escuelas aún serían insuficientes y solo serían paliativos que en caso de destinarse al Rubro 2, solo permitirían que los CEAPs gastaran los subsidios en una rehabilitación menor y en todo caso, en una recuperación parcial de las instalaciones, por lo que no podrían sustituir a un aspirado gasto federal que se dedicara al mismo rubro.

Lo mismo pasaría si destinaran los recursos al Rubro 3, y considerando que se etiquetara un gasto de 15 pesos por día, a la alimentación de las y los menores y partiera de una escuela con 50 alumnos, la inversión equivaldría a 750 pesos por día y que multiplicado por veinte días hábiles implicaría un total de 15 mil pesos mensuales y que extrapolados a 200 días de clase implicarían un gasto de 150 000 pesos por ciclo escolar de un subsidio escolar de 200 000 pesos bianuales,  y eso, si solo se considerada tan solo una comida por día. Lo mismo sucedería con los otros dos rubros de gasto. No alcanzaría para nada.

En suma estimada Maestra, los datos y las propias reglas de operación mostrarían que la cobija simplemente no alcanzaría: los apoyos del programa La Escuela es Nuestra serían insuficientes para cubrir de manera simultánea infraestructura, equipamiento, alimentación y horario extendido, por lo que las comunidades escolares se verían forzadas a administrar carencias y no soluciones.

En ese contexto, una parte sustantiva del gasto cotidiano terminaría recayendo en las aportaciones “voluntarias” -en los hechos obligatorias- de madres y padres de familia, trasladando a los hogares la responsabilidad de sostener condiciones mínimas para la escuela pública. Como bien dice el refrán: cobija corta, si tapa la cabeza, deja los pies al descubierto.

Infraestructura educativa: cifras y realidades escolares

Cartas a Gracia
Apreciada Maestra:

Un comunicado de la Presidencia de la República, Gracia, publicado el 6 de abril del año en curso señalaría: Se destinarán 350 mil mdp en infraestructura educativa; en la Transformación se invirtió más que en el neoliberalismo: Presidenta “Esto es realmente la esencia de la Cuarta Transformación y la educación como centro de la Transformación, la educación pública”.

Tres líneas más adelante acotaríaEn siete años de la Cuarta Transformación se invirtieron 341 mil 786 mdp; en la época neoliberal se invirtieron tan solo 304 mil 907 mdp en 18 años. […] Con La Escuela es Nuestra (LEEN) se destinarán 26 mil mdp para acciones de mejoramiento en 75 mil 405 escuelas; se beneficiarán a 8.5 millones de estudiantes”.

La publicación de la oficina presidencial indicaría que a esos montos se sumarían “160 mil mdp destinados a las becas para estudiantes, al aumento salarial y creación de más plazas en beneficio de los profesores, más escuelas de Educación Media Superior y Superior, el Bachillerato Nacional, entre otras acciones”.

No obstante la inversión multimillonaria en la creación de nuevas escuelas, la modernización, el acondicionamiento y rehabilitación de algunas de la ya existentes, no sería suficiente; aún seguirían existiendo realidades diferenciadas entre planteles de las zonas urbanas, semiurbanas y rurales como lo mostraría el cuadro Servicios básicos, infraestructura y equipamiento escolar, indicadores del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, contemplado en la página 55 del anuario de las Principales Cifras del Sistema Educativo Mexicano 2024-2025, realizado a partir del formato 911 y considerando un universo de 178 078 escuelas públicas de educación básica y media superior (163 645 + 14 383).

Servicios básicos, infraestructura y equipamiento escolar, indicadores del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4

Porcentaje de escuelas que cuentan con servicios básicos, infraestructura o equipamiento

Las estadísticas mostrarían lo que se tendría, y al mismo tiempo, lo que faltaría por hacer para mejorar el rendimiento en los indicadores que se desprenderían de la meta 4 de los Objetivos del Desarrollo Sostenible 2030  y que permitirían, al mismo tiempo,  cumplir con «una educación inclusiva, equitativa y de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos de aquí a 2030», como se establecería también en el Artículo 3º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en la Ley General de Educación.

Poco más de 1 de cada 3 escuelas de educación básica contarían con computadoras y acceso a internet, en tanto que 1 de cada 4 escuelas de educación media superior tendrían computadoras y 1 de cada 2 dispondrían de acceso a internet; 8 de 10 planteles de básica contarían con electricidad (escuelas preescolares, primarias y secundarías) y también 9 de cada 10 escuelas de bachillerato y similares.

Así, Gracia, el desafío no radicaría en prometer montos históricos de inversión en infraestructura educativa sexenal, sino en transformar esos recursos en condiciones reales y homogéneas de aprendizaje para niñas, niños y adolescentes, sin importar su ubicación geográfica y que sus escuelas sean de organización completa, multigrado o unitarias. Los datos mostrarían avances, pero también rezagos que comprometerían el cumplimiento de la meta educativa al 2030 y el mandato del Artículo 3º constitucional.

Bien harían las autoridades en recordar que “del dicho al hecho hay mucho trecho”; especialmente cuando se trataría de cumplir con el derecho a la educación apegándose a los fines y principios establecidos en la legislación educativa.

Reflexiones

Cartas a Gracia
Estimada Maestra:

El asesinato de las docentes ocurrido en una escuela particular de Lázaro Cárdenas, Michoacán, lo mismo que los movimientos magisteriales realizados por trabajadores de la educación -rutinariamente- sin importar afectaciones a terceros, incluidos niñas, niños y adolescentes, presupondrían la ruptura de las condiciones de normalidad que deberían reinar en un sector estratégico para la sociedad mexicana.

Tan cuestionable sería, Gracia, la violencia que ejercerían en ocasiones las y los jóvenes, lo mismo madres y padres de familia en contra de docentes y compañeros de estudio, que ha cobrado algunas víctimas mortales; como algunos actos de exceso de celo político en el que incurrirían algunas y algunos docentes en el ejercicio de sus funciones laborales, documentados ampliamente en medios de comunicación, así como el exceso de fuerza al que recurrirían al manifestarse en pro de la defensa de sus derechos laborales (plantones, tomas de calles, casetas, carreteras, oficinas públicas, gasolinerías, centros comerciales y un largo etcétera).

Eventos y acciones que sustentarían la necesidad de adoptar un nuevo acuerdo educativo que permitiera recuperar el tejido social en el sector educativo, más allá de las jornadas por la paz y en contra de la violencia que, por instrucciones gubernamentales, se ejecutan en las escuelas cada tres meses.

Visibilizar los feminicidios de las docentes ocurridos el 24 de marzo obligaría la realización de una búsqueda, auxiliada de las herramientas modernas, que permitiera tener presentes acciones similares que podrían remontarse, en años recientes, al 2017, estarían documentadas en diversos portales de noticias, sumando lo ocurrido hace un par de semanas en Lázaro Cárdenas, Michoacán ([mvsnoticias.com] [informador.mx]).

Una nota de Quadratín del 25 de marzo de 2026 cabecearía un reportaje con la siguiente frase “Escuelas, violencia y el crimen de Lázaro Cárdenas: 4 casos en 9 años”;  en ella se reseñaría, adicionalmente el acaecido el 25 de octubre de 2025 en contra de una maestra del Colegio de Bachilleres de Oaxaca, ubicado en Putla, Oaxaca, y otros dos que se verificarían: el primero, en Torreón, Coahuila (Colegio Cervantes), el 10 de enero de 2020, con saldo de una maestra fallecida y varios alumnos heridos; y el segundo, en el Colegio Americano de Monterrey, evento verificado el 18 de enero de 2017, con saldo de varios heridos, incluida una maestra. (https://acortar.link/icXmtP)

Los reclamos de madres y padres de familia que se realizarían afectando la prestación del servicio docente, a pesar de que el reglamento de la Asociación de Padres de Familia les prohíbe expresamente intervenir en actividades técnico‑pedagógicas, en ocasiones se realizarían mediante un ejercicio abusivo de las y los tutores.

Si bien muchos de esos reclamos, aunque derivarían de tensiones reales -como la aplicación irregular de las mal llamadas aportaciones voluntarias o la inconformidad frente a malas calificaciones su canalización fuera de las vías institucionales mediante presión directa o interrupción de la vida escolar, desbordaría el marco legal de corresponsabilidad y erosionaría la ya maltrecha autoridad pedagógica.

En lugar de fortalecer el proceso educativo, tales prácticas trasladarían conflictos estructurales al aula y desfigurarían el sentido formativo de la evaluación a las y los alumnos -de por sí limitada por disposiciones de las autoridades educativas– afectando el derecho de niñas, niños y adolescentes a recibir educación en condiciones de normalidad y respeto.

En este contexto, los hechos documentados -incluidos los referidos por quadratín en su recuento de cuatro casos de violencia extrema en escuelas en los últimos nueve años- exhibirían con crudeza que la violencia en el ámbito educativo no es episódica ni unilateral, sino el resultado de una suma de omisiones, excesos y desórdenes de rol.

Recuperar la normalidad escolar exigiría algo más que llamados simbólicos a la paz: demandaría un nuevo acuerdo educativo que restituya límites, responsabilidades y autoridad ética a cada actor, colocando de nuevo a niñas, niños y adolescentes en el centro del proceso educativo, no como rehenes del conflicto, sino como sujetos plenos de derecho. “Cuando el pleito entra por la puerta, la razón sale por la ventana”, Gracia.

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