20 de octubre de 2025

La tortuosa relación iniciativa privada y la 4T

Uno de los grupos con los que más se confrontó el expresidente AMLO, desde que fue jefe de Gobierno de la Ciudad de México y posteriormente en las tres campañas en las que participó para llegar a la Presidencia de la República, en el año 2006, 2012 y 2018 fue el de los empresarios.

Los dueños de las grandes empresas trasnacionales, a quienes acusó, no sólo de saquear al país en el período neoliberal por medio de las compras de empresas del estado, concesiones y permisos para explotación de bienes nacionales, sino también por haberse consolidado como un grupo de poder que apoyó incondicionalmente a los presidentes emanados del PRI y el PAN.

Para López Obrador, como líder de la oposición, inicialmente en el PRD y después con Morena, los grandes empresarios y representantes de la iniciativa privada, los consideró como sus enemigos y aprovechaba cualquier acto proselitista para acusarlos de ser junto con los neoliberales, los culpables de los grandes males del país, como la corrupción, la pobreza, la desigualdad, la marginación, la explotación de los trabajadores que laboraban en sus empresas con bajos salarios, mientras los empresarios amasaban grandes fortunas gozando de privilegios como condonaciones en los pagos de sus impuestos o ayudas para pagar a plazos o ejecutando proyectos, al amparo del poder con presidentes municipales, gobernadores y funcionarios de primer nivel en la Federación.

Los empresarios junto con los gobiernos neoliberales PAN y PRI en turno, representaban lo que el expresidente denominó como la mafia del poder por el apoyo que recibieron de los funcionarios de los tres niveles, en licitaciones para que se les asignaran grandes obras o proyectos y participando de las utilidades a los familiares o prestanombres de los presidentes municipales, gobernadores y secretarios de estado.

En el periodo neoliberal, los empresarios se vieron obligados por las circunstancias a acercarse a los partidos y gobiernos en turno, para lograr, primero la creación, crecimiento y por último consolidación de sus negocios, teniendo que pagar en muchos de los casos los famosos moches para realizar una obra o proyecto en los gobiernos, ya que quienes no pagaban, estaban condenados a nunca ganar una licitación y por ende a ejecutar algún proyecto u obra.

Derivado de lo anterior, fueron muy pocos los empresarios y grupos que, en las dos primeras campañas presidenciales de AMLO, le dieron su apoyo abierto e incondicional, por los riesgos que corrían en caso de que perdiera la elección López Obrador, de ser perseguidos por el gobierno en turno, por apoyar al candidato derrotado.

Fue hasta la tercera campaña en 2018 que algunos empresarios y gobernadores de otros partidos como el PVEM y se considera algunos del propio PRI, decidieron apoyar las aspiraciones de AMLO y en secreto le entregaron recursos económicos para su promoción y estructura partidista, sin que el INE tuviera conocimiento o fiscalizara el origen de dichos recursos.

Ya en la presidencia AMLO abandonó el discurso de la república amorosa, que millones de ciudadanos le compraron y se dedicó en el 90 por ciento de sus conferencias mañaneras, a culpar al PRI y el PAN de todos los problemas del país y por ende a los grupos empresariales y de la iniciativa privada que los sostuvieron y se enriquecieron al amparo de dichos gobiernos, por ende tanto dichos sobre los partidos como los empresarios fueron blanco de sus ataques y discurso de polarización para convencer a los mexicanos de que eran sus adversarios y el pueblo bueno y sabio, nunca más debería pensar en que regresen al poder.

Pero, desde el inicio del gobierno de la 4T, hubo empresarios como Carlos Slim y el mismo Ricardo Salinas Pliego, que todo apunta a que supieron jugar con el candidato ganador y fueron convocados por el presidente para participar en el diseño de políticas de gobierno en materia económica para impulsar el crecimiento del país.

De la buena relación de AMLO con Slim y Salinas Pliego, el único que la pudo conservar y beneficiarse de la misma fue el primero, ya que el dueño de Grupo Salinas terminó por tener diferencias con el presidente, con motivo de sus litigios fiscales y por decisiones del nuevo gobierno que afectaron a sus empresas, como el hecho de que no le fuera dado el manejo de los recursos de los programas del Bienestar que se habían considerado otorgar a las sucursales de Banco Azteca.

Existen además otros empresarios y grupos de la iniciativa privada, cercanos a los gobiernos de la 4T que han sido beneficiados económicamente en proyectos federales, estatales y municipales; aunque un grupo importante fue desplazado en la ejecución de las obras que AMLO asignó su ejecución al Ejército mexicano, como el AIFA y el Tren Maya.

Actualmente, investigaciones periodísticas han dado a conocer los grandes negocios y ganancias obtenidas por empresas en las que participan como socios, militantes de Morena y funcionarios de gobierno a través de familiares o socios incluso ligados a los cárteles del narcotráfico con operaciones con recursos de procedencia ilícita y lavado de dinero.

Así la relación entre el gobierno y los empresarios que dejó el expresidente, sigue la misma línea en el gobierno de Claudia Sheinbaum, es decir, un día los recibe en Palacio Nacional y les promete resolver sus problemas y apoyar su crecimiento y al otro día, los somete a nuevas reglas del SAT e impulsa reformas que ponen en riesgo sus inversiones y subsistencia, con nuevas cargas fiscales y laborales, lo que ha tenido como consecuencia que muchos de ellos, estén sacando sus capitales del país, por la falta de seguridad y la reforma al Poder Judicial que ha creado incertidumbre y desconfianza en los mercados.

Podemos afirmar que para la 4T la iniciativa privada y grupos empresariales nunca han dejado de ser considerados como adversarios del régimen calificándolos como conservadores, fifís, neoliberales, corruptos, enemigos del pueblo, sin importar las fuentes de trabajo que generan, los impuestos que pagan, su contribución al PIB, y al crecimiento de la economía del país.

Para ellos quizás sólo sirven para donar despensas a los afectados en las catástrofes originadas por los fenómenos naturales, lo que tampoco se les reconoce, al ser entregadas con el sello y colores de Morena, lucrando políticamente hasta en la desgracia de los damnificados que requieren estos apoyos.

Jornada Nacional de Revisión Documental

Cartas a Gracia
El Boletín 329SEP fortalece la legalidad y transparencia en el registro de títulos y cédulas profesionales publicado el martes 14 de octubre, Gracia, permitiría divulgar información de la última etapa que tienen que cubrir quienes egresan de una licenciatura, maestría, doctorado para obtener una patente de ejercicio profesional; trámite que estaría a cargo de la Dirección General de Profesiones de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Su quehacer, de acuerdo al Reglamento Interior de la SEP, radicaría en “ejercer las atribuciones que le confiere la Ley reglamentaria del Artículo 5º Constitucional […] Relativo al Ejercicio de las Profesiones en la Ciudad de México […] especialmente en lo que respecta al registro de títulos profesionales y grados académicos, así como la expedición de cédulas profesionales”.

Entre sus funciones específicas destacarían, Gracia: “Registrar títulos y grados académicos expedidos por instituciones educativas nacionales y extranjeras (previa revalidación); emitir cédulas profesionales que acrediten legalmente el ejercicio de una profesión; autorizar el ejercicio profesional temporal a pasantes y profesionistas en trámite de titulación; registrar colegios de profesionistas y sus federaciones; coordinar con asociaciones y colegios para vigilar el correcto ejercicio profesional; fomentar la certificación profesional como mecanismo de actualización y mejora continua; notificar conductas irregulares al área jurídica de la SEP para posibles sanciones” y adicionalmente publicar el Registro Nacional de Profesionistas.

El comunicado de la SEP pretendería legitimar ante la opinión pública, las auditorías que realizara a sus pares locales en las entidades, lo mismo que a las instituciones autónomas y a las particulares, autorizadas para emitir títulos profesionales o grados académicos de manera directa.

Los “balazos” señalarían: “Desde noviembre de 2024 se implementó la Jornada Nacional de Revisión Documental, para garantizar que alumnas, alumnos, egresadas, egresados y profesionistas ejerzan su derecho a obtener su título y cédula profesional conforme a la normatividad vigente. La Jornada tiene un carácter preventivo y correctivo, no sancionador, y se realiza bajo principios de colaboración y acompañamiento institucional [curiosa forma de señalar la finalidad de un ejercicio que se volverá rutinario y que evitaría se expidan títulos en Santo Domingo]”.

El boletín aportaría, además, otros datos interesantes como los relacionados con la emisión de “7 millones de títulos electrónicos y 4 millones de cédulas en el mismo formato” a partir del 1 de octubre de 2018, fecha de cumplimiento del Aviso de la Secretaría de Educación Pública publicado el 13 de abril de 2018 “por el que se da a conocer el estándar para la recepción en forma electrónica de los títulos profesionales y grados académicos [que por atributo de ley emiten y validan las instituciones educativas], para efectos de su registro ante la Dirección General de Profesiones”.

Otros datos de la DGP, resaltarían la convalidación de parte de las escuelas de los documentos anteriores a 2018, la “transformación digital”; la reducción de cargas administrativas y la “igualdad de la atención del servicio público”; auditorías practicadas a “15 mil 64 instituciones educativas, de las cuales 5 mil 898 son públicas y 9 mil 166 particulares.

Durante este proceso se revisaron un millón 008 mil 912 títulos físicos, 6 millones 30 mil 323 y 3.8 millones de certificados versus títulos electrónicos, correspondientes al periodo comprendido del 1 de enero de 2018 al 30 de septiembre de 2025 […]. Entre los avances más significativos, destaca que el 52 por ciento de los títulos físicos y el 48 por ciento de los títulos electrónicos han sido validados por las instituciones participantes.

Asimismo, se ha conciliado el 6 por ciento de los certificados de estudios frente a los títulos electrónicos, detectando un 24 por ciento de inconsistencias, principalmente por la ausencia del folio de certificado (inconsistencia entre el MET <DGP> y el MEC <DGIR>, responsabilidad de autoridades educativas).

El comunicado de la SEP añadiría que, entre los avances más significativos, destacaría que “el 52 por ciento de los títulos físicos y el 48 por ciento de los títulos electrónicos han sido validados por las instituciones participantes. Asimismo, se ha conciliado el 6 por ciento de los certificados de estudios frente a los títulos electrónicos [no obstante, detectaría] un 24 por ciento de inconsistencias, principalmente por la ausencia del folio de certificado [y de la misma manera, indicaría que] también identificó que algunas de las instituciones educativas aún no se incorporan al Módulo Electrónico de Titulación”.

No obstante, Gracia, valdría la pena recordar que a siete años de instrumentarse esta medida, varias entidades siguen expidiendo títulos en formato físico y que existe una fuerte disparidad entre títulos y cédulas digitales emitidas; y que de acuerdo a responsables de departamentos de Titulación en las escuelas “las especificaciones operativas emitidas por la DGP para la revisión de expedientes han implicado una carga considerable para las IES, al solicitar que se: Numere digitalmente cada foja del expediente, reiniciando la secuencia en cada uno; se integre en carpetas con un máximo de 200 expedientes. Se completa un archivo Excel con datos adicionales definidos en anexos técnicos.

[Las y los expertos continúan opinando] si bien estas medidas buscan estandarizar el proceso, reproducen prácticas propias de los archivos físicos en un contexto que debería ser completamente digital, lo que contradice el discurso oficial de simplificación administrativa y transformación tecnológica.

En la práctica, este nivel de detalle ha generado un nuevo fenómeno: la aparición de empresas privadas que ofrecen a las universidades servicios especializados para cumplir con estos lineamientos, lo que ha encarecido el proceso y generado dependencia externa.

Paradójicamente, mientras la SEP promueve la eliminación de trámites burocráticos, sus propios requerimientos técnicos han abierto un nicho de mercado que se aprovecha de la complejidad impuesta a las instituciones. El doble discurso es evidente: mientras se habla de digitalización, interoperabilidad y eficiencia, se solicita a las universidades preparar y enviar expedientes completos con portadas y foliados, como si fueran archivos físicos, que además serán impresos por la DGP. Este esquema no sólo incrementa el esfuerzo operativo y los costos, sino que también pone en entredicho el verdadero avance hacia un gobierno digital.”

Observaciones que podrían aplicar el dicho “¡Mejor no me ayudes compadre!”.

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